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Las
arrugas son producto de la acción de los músculos de la mímica
o de la ley de la gravedad cuando actúan sobre una piel más o menos
flácida. Del primer tipo son las que se localizan encima de la nariz, horizontal
o verticalmente, en la frente, en el canto externo de los ojos, en el labio superior...
son las denominadas arrugas de expresión, y son debidas al efecto de la
contracción muscular sobre una piel que ha perdido la elasticidad o capacidad
de recuperar su forma.
Las arrugas que se forman delante de las orejas, a los lados del mentón
o en el cuello se denominan gravitacionales y son producto de la flacidez de los
tejidos sumada a la acción de la gravedad, o sea caen por su propio peso.
Existe un tercer grupo, las arrugas de origen mixto. A éste pertenecen
los surcos nasogenianos, que son las depresiones que van desde los laterales de
la base de la nariz a los extremos de la boca y que incluso se pueden extender
hasta la mandíbula dando el aspecto de boca de marioneta; son provocadas
por la acción muscular y acrecentadas por la caída gravitacional.
También se consideran mixtas las arrugas verticales que se forman en la
parte anterior del cuello.
Tenemos, por lo tanto, tres tipos de arrugas: las de expresión, causadas
por la acción de los músculos que provocan los gestos de la cara;
las gravitacionales, provocadas, por el peso de los tejidos; y las mixtas, en
las que intervienen varios factores, entre los que incluimos la acción
solar. Las arrugas de la frente, entrecejo y perioculares (patas de gallo) pertenecen
a las de expresión y su resolución plantea grandes dificultades.
Hasta ahora, el único tratamiento eficaz ha sido la cirugía,
resecando o seccionando los músculos, o a través del
llenado de las arrugas, con
tejidos propios o con implantes
sintéticos.
Las resecciones, además de los inconveniente de toda intervención,
pueden dejar irregularidades en la superficie o incluso, provocar alteraciones
sensitivas o motoras en la zona.
La limitación de las técnicas de relleno es debida a que en un
mayor o menor plazo de tiempo la persistencia de la acción de los músculos
volverá a provocar las mismas arrugas. Además, es necesario ser
muy cauto para no provocar deformaciones por el llenado excesivo.
El láser resurfacing complementa
ésta técnica, especialmente para las arrugas finas
y profundas, las cuales pueden desaparecer casi por completo gracias
al efecto de renovación de las capas superficiales de la
piel y al engrosamiento de la dermis.
La aplicación de la toxina botulínica
en los músculos corrugadores (para el caso del entrecejo), en el músculo
frontal (para el caso de las arrugas de la frente) y en el músculo orbicular
de los párpados (para el caso de las patas de gallo), determina un efecto
similar al de la cirugía, pero resulta mucho menos traumático. 
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