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Para
mejor entender el terreno en el que nos movemos es importante comenzar definiendo
las palabras que dan nombre a esta Especialidad, la Cirugía Plástica.
Etimológicamente ambas proceden del griego y significan, Cirugía:
"obra de la mano", Plástica: "capacidad de dar o modificar
la forma". Podemos decir, entonces, que la Cirugía Plástica
es la terapéutica que mediante la actividad manual, y ayudada por instrumentos,
modifica o da forma a los tejidos.
La Cirugía Plástica trata las alteraciones del rostro y del cuerpo
y abarca dos aspectos o tipos de intervenciones complementarias que, aunque en
muchas ocasiones es difícil establecer sus límites, difieren en
su finalidad:
La Cirugía Plástica Reparadora, se ocupa
de las deformidades congénitas y de las originadas por
quemaduras, traumatismos, infecciones, tumores e intervenciones
quirúrgicas mutilantes, procurando devolver el aspecto
normal de las personas que han sufrido accidentes deformantes,
reconstruir las partes del cuerpo destruidas por operaciones para
el tratamiento de cáncer de mama o de la cara, cubrir la
piel sin piel de los quemados, cerrar las escaras de los parapléjicos,
tratar las cicatrices que impiden extender el brazo o la mano,
abrir los párpados, rectificar
la cara distorsionada por una parálisis
facial y un largo etc.
La Cirugía Plástica
Estética trata la causa de aquellos malestares que tienen su origen
en cualquier alteración o deformidad física, procurando la satisfacción
y el equilibrio del individuo con su propio cuerpo. Es decir, interviene sobre
las formas naturales del cuerpo con el objeto de mejorarlas, embellecerlas o rejuvenecerlas.
Si por una parte creemos que la Cirugía Estética
responde a unas determinadas demandas de la población, no
por ello podemos pensar en extender su utilización indiscriminadamente.
Sólo cuando el testigo de la balanza entre los beneficios
y los riesgos se inclina por los primeros se justifica la intervención
quirúrgica.
Minimizar los riesgos a través de exámenes preoperatorios rigurosos,
un equipo quirúrgico bien preparado e instalaciones adecuadas es responsabilidad
del cirujano. Es a él a quien cabe escoger, no sólo la técnica
quirúrgica e ser empleada, sino también, e incluso, al propio paciente.
Digo esto porque no es infrecuente encontrarnos con pacientes que presentan expectativas
irreales y que no se beneficiarían con el buen resultado por mejor que
ésta haya sido. Como es de imaginar, ante la frustración de ambos,
paciente y cirujano, es mucho mejor evitar la intervención.
Por otra parte, y en última instancia, nos podemos preguntar cuál
es la finalidad de la Cirugía Estética,
pues, si se entiende perfectamente la función de la Cirugía
Reparadora, destinada a corregir los defectos manifiestos, tan crueles
para quien los padece, puede ser más difícil aceptar
una cirugía que tiene como fin el bienestar, la belleza,
la perfección, la juventud...
Cuando nuestra imagen exterior no encaja con la otra imagen, la interior, la
del deseo, la que creemos se corresponde con nosotros mismos; cuando un defecto
significa infelicidad, vergüenza, malestar, insatisfacción,... por
qué no remediarlo, por qué tenemos que sufrirlo como si fuese un
estigma ineludible? Todo ser humano, es más, todo ser, tiende al equilibrio.
La Cirugía Plástica puede ayudar, en determinados casos, a recuperar
dicho equilibrio.
Actualmente se considera patrimonio de la Especialidad el tratamiento
quirúrgico de las quemaduras,
úlceras, cicatrices y tumores
cutáneos, deformidades congénitas o adquiridas
craneofaciales, genitales y algunas de las extremidades, así
como la cirugía reconstructora de las mutilaciones faciales
y la cirugía puramente estética.
La creciente complejidad de la Especialidad ha inducido a que ésta se
ramifique en varias subespecialidades. Incorporadas o en colaboración con
otras especialistas, trabajan en equipos multidisciplinares, fundamentales para
el tratamiento de ciertas patologías. La suma y combinación de los
conocimientos de cada especialidad, y el adiestramiento técnico específico,
son la clave para la obtención de mejores resultados.
Debido a esto, hoy podemos considerar como verdaderas especialidades dentro
de la Cirugía Plástica: La Cirugía Cráneofacial, Cirugía
de los Fisurados, Microcirugía, Cirugía Periorbitaria, Cirugía
Reconstructora de los tumores, Cirugía de la Mano, Cirugía de los
Genitales, Cirugía Plástica Pediátrica y la Cirugía
Estética. 
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