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| Paciente que presenta
secuela de fisura labial unilateral, ya operado anteriormente
por otros cirujanos, en el que realizamos remodelación
del labio, alineando el borde y revisión quirúrgica
de las cicatrices (queiloplastia). |
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No se puede tener prisa para operar al recién nacido aunque
el deseo de corregir el defecto apremie a los padres. La edad ideal
oscila entre los 10 y 12 semanas de vida, sin embargo, lo más
importante son las condiciones que presente de peso (superior a
los 4,5 kg) y de valores analíticos: hemoglobina (Hb) mayor
de 10 gr. y leucocitos, menos de 10.000.
Debido a las dificultades que conllevan las fisuras para alimentar
al niño, el principal cuidado a tener es que esta sea lo
más adecuada posible. En casos extremos se puede utilizar
con una jeringa conectada a un tubo de goma, mediante la cual podemos
salvar los casos de desnutrición (sondas nasogástricas).
Es frecuente que la fisura afecte a los alveolos dentarios y por
lo tanto altere la posición de la parte anterior de la encía.
Normalmente, lo que hace que la premaxila (parte de la encía
que alberga los dientes incisivos) vaya a su posición es
la fuerza contenedora del músculo orbicular de los labios.
Cuando ésta es infuncional, debido a la fisura, la premaxila
tiende a proyectarse unilateralmente hacia delante cuando la fisura
es unilateral o completamente, cuando es bilateral. En estos casos
y para su corrección, se coloca una tracción elástica
que reemplaze las funciones del músculo y que lleve a su
posición el fragmento de hueso dislocado, lo cual hace que
el niño llegue a la cirugía en mejores condiciones.
La época para el tratamiento del paladar difiere según
las escuelas quirúrgicas. En nuestra opinión se opta
por postponer la cirugía hasta la época anterior al
comienzo del habla, alrededor de los 18 meses, para dejar que los
núcleos de crecimiento óseo se desarrollen sin alteraciones
lo máximo posible, aunque otros especialistas prefieren hacerlo
antes para favorecer la correcta nutrición del niño.
Las fisuras de labio han sido objeto de estudio desde tiempos antiquísimos.
Hay relatos que nos dicen que siglos antes de nuestra era ya fueron
tratadas por los chinos y los egipcios, y que los antiguos árabes
utilizaban la cauterización y aproximación de los
bordes como forma de tratamiento.
En la actualidad, uno de los mayores estudiosos del tema es el
Dr. Ralf Millard, quien ha ideado la técnica más
ingeniosa y que ofrece los mejores resultados funcionales y estéticos.
Utiliza prácticamente todos los tejidos existentes, distribuyéndolos
de tal forma, que la cicatriz coincide con la cresta del filtro
labial y puede llegar a pasar desapercibida. Insiste Millard en
que cada fisura es diferente y exige un estudio individualizado.
Esta es una de las patologías que más especialmente
requieren de un enfoque multidisplinar del problema para una adecuada
solución. El equipo de trabajo ha de contar con la colaboración
de especialistas en cirugía plástica, maxilo-facial,
ortopedia, ortodoncia, otorrinolaringología, foniatría,
pediatría, psicoterapia y asistencia social. 
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