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Cada
vez es mayor el número de pacientes masculinos que recurren a la cirugía
estética con el fin de mejorar su imagen. Cada vez son menos los prejuicios
que suponían lo masculino ajeno a las necesidades de cuidar el aspecto
de su cuerpo.
El hombre actual se preocupa por su salud y por estar en forma. Incorpora el
deporte, el cuidado de la alimentación,
los cosméticos y la cirugía para encontrarse mejor,
más sano y más joven.
La imagen es también fundamental en el entorno laboral y una de las
causas más importantes a la hora de motivar a los hombres a operarse: La
cirugía de la nariz, de los párpados,
el estiramiento de la cara y del cuello eran
habitualmente algunas de las intervenciones más demandadas.
Hoy día, las cirugías del modelado y rejuvenecimiento facial
han dado paso a las del contorno corporal, es decir, a las que tratan el aspecto
del cuerpo. La Lipoescultura, especialmente
del abdomen (michelines y barriga) y de la papada; la implantación
de prótesis en los pectorales, glúteos
o gemelos y la dermolipectomía
abdominal o abdominoplastia son intervenciones
frecuentes en hombres.
Tambíen es relativamente frecuente el tratamiento de la ginecomastia, o desarrollo anormal de la glándula mamaria en el hombre.
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