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| Aconsejamos, por lo tanto, tratar las
alteraciones según aparecen, en vez de esperar a un deterioro mayor por
varias razones: en primer lugar se mantiene más tiempo el aspecto juvenil,
las intervenciones son de menor intensidad, la recuperación más
rápida y el coste menor. Antes y después de paciente brasileña
de 43 años que deseaba mejorar el aspecto de los ojos y corregir la flacidez
cutánea, especialmente en el cuello. La intervención consistió
en un lifting cérvicofacial moderado y blefaroplastia. |
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La edad para comenzar a operarse es entre los 40 y 45 años, pero incluso
puede ser más ventajoso adelantar cirugías de menor envergadura
para ir solucionando los problemas a medida que aparecen. El límite de
edad lo da el estado de la paciente, siendo cada día más frecuente
el lifting en hombres aunque todavía predomina el sexo femenino.
Una de las mayores preocupaciones del cirujano plástico es que las cicatrices
no sean aparentes. En el lifting tradicional las cicatrices se colocan de tal
forma que resulta difícil para el profano descubrirlas, ocultándose
en el interior del pelo y en los pliegues por delante y detrás de la oreja.
En ocasiones, cuando el exceso de piel es muy importante y para evitar grandes
desplazamientos de las líneas de insercción del pelo, es necesario
que éstas se hagan justo por delante del nacimiento del mismo.
Con la utilización de la endoscopia hemos resuelto gran parte de los
problemas que provocaban las grandes cicatrices, en especial la coronal ( de oreja
a oreja) empleada en el lifting frontal. Aunque las cicatrices también
dependen de la buena calidad de cicatrización del paciente, son, no cabe
duda, la firma del cirujano.
Normalmente utilizamos anestesia local con sedación, aunque también
lo hagamos con anestesia general. Ambos tipos de anestesia se acompañan
de infiltración de solución de lidocaína (anestésico
local) con adrenalina. Ésta, a bajísimas concentraciones, disminuye
el sangramiento y evita tener que bajar la tensión durante la cirugía
(hipotensión controlada) técnica que a nuestro parecer ha de ser
evitada, pues aumenta considerablemente el riesgo quirúrgico.
Hechas todas las pruebas habituales para descartar cualquier patología,
el tipo de anestesia es una decisión a tomar entre paciente, cirujano y
anestesista. Factores como el estado, la edad y el psiquismo del paciente, el
tiempo previsto de cirugía y las preferencias de cada uno, determinarán
la elección.
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