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Con
frecuencia se atribuye a la cirugía estética la posibilidad
de ofrecer la eterna juventud. Sin embargo, el tiempo pasa inexorable,
deja sus huellas y la búsqueda de la eterna juventud no deja
de ser más que un mito o un sueño. No obstante, es
posible mantener un aspecto joven, alargar
la madurez o rejuvenecer la vejez.
La cirugía del rejuvenecimiento facial comprende no sólo
el estiramiento de la cara, frente
y cuello (ritidectomía
o lifting), sino todos
aquellos tratamientos cuya finalidad común es suavizar, disminuir,
o eliminar el rastro y los estigmas del tiempo.
Trata, por lo tanto, los rasgos faciales que delatan el paso del tiempo, especialmente
cuando producen malestar e inseguridad, falta de identificación o rechazo
de la propia imagen, o bien, dificultades laborales, emocionales y sociales.
Se basa en cuatro conceptos: Estiramientos
(para la flacidez) , Remodelación
(para la caída de los tejidos o excesos de grasa), Relleno
(para compensar la atrofia) y Regeneración
(para estimular los tejidos).
El estiramiento va encaminado a restablecer en su primitiva posición
los tejidos cutáneo y muscular, eliminando los excesos de piel y devolviendo
la tensión muscular perdida. La remodelación se refiere al tratamiento
de las estructuras que acusan las alteraciones propias de la edad, tal como ocurre
con la ptosis de la grasa malar, los párpados, nariz, mentón, lóbulo
de la oreja y órbita. El relleno compensa la atrofia que sufren los tejidos
en la involución senil y/o disminuye las arrugas y pliegues. La regeneración
o estimulación cutánea es un importante complemento en este tipo
de intervenciones y su finalidad consiste en eliminar la epidermis y dermis superficial
para obtener una piel nueva de mejor calidad y más joven.
Lo más importante en toda operación
es haber realizado el diagnóstico correcto para poder indicar
el tratamiento correcto. Cada paciente necesita un tipo de intervención
dependiendo de las alteraciones que presenta y de sus expectativas.
La principal diferencia entre un tipo y otro de lifting,
estriba en la extensión del despegamiento cutáneo
y en las partes tratadas.
Aconsejamos, por lo tanto, tratar las alteraciones según aparecen, en
vez de esperar a un deterioro mayor por varias razones: en primer lugar se mantiene
más tiempo el aspecto juvenil, las intervenciones son de menor intensidad,
la recuperación más rápida y más económicas.
Con frecuencia asociamos las cirugías del rejuvenecimiento
facial a otras operaciones, principalmente a la cirugía
de los párpados, que trata el exceso de piel y las bolsas
que se forman alrededor de los ojos que dan un aspecto cansado
y enfermizo. 
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