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| Fig. 6. Infiltración de implantes.
Deformación exagerada del labio superior que no remitió con el tratamiento
conservador (triancinolona) y requirió la resección en cuña
a lo largo de todo el labio a través de una incisión en la parte
interna de la mucosa labial. |
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Cada vez con más frecuencia acuden a nuestras consultas pacientes con
problemas derivados de implantes en los labios realizados recientemente o con
muchos años de antigüedad.
Los implantes reabsorbibles pueden producir deformidades aunque estas serán
pasajeras mientras que las alteraciones provocadas por los implantes irreabsorbibles
son definitivas y su tratamiento difícil.
Las complicaciones de carácter estético más comunes son
los granulomas o bultos formados por el implante y el tejido fibroso que se forma
a su alrededor. Pueden estar localizados en una parte del labio o ser extensos
afectando a uno o ambos labios.
Otras alteraciones frecuentes consisten en deformidades provocadas por la pérdida
de las formas normales de los labios o por un volumen exagerado de los mismos.
También podemos encontrarnos con alteraciones del equilibrio labial
(el labio superior ha de estar por delante del inferior y ser levemente más
fino) o asimetrías.
Más graves son los granulomas inflamatorios y las infecciones. Ambas
pueden llegar a causar verdaderas deformidades
El tratamiento de las fibrosis y de los excesos de tamaño provocados
por reacciones de carácter inflamatorio es difícil y lo realizamos
en dos etapas. En la primera, con inyecciones intralesionales de un corticoide,
el acetónido de triancinolona (Trigón Depot®)
Según nuestro protocolo, el tratamiento de los granulomas con triancinolona
(Fig. 1 y 2) necesita de varias infiltraciones que han de distanciarse entre dos
semanas y un mes. La concentración que utilizamos oscila entre el 25% y
el 100% según la gravedad del proceso. Cuando este tratamiento no es eficaz
(después de tres o cuatro infiltraciones) podemos recurrir a la resección
de los granulomas y a su sutura.
Cuando los granulomas son muy pequeños la resección no entraña
ninguna complicación especial y únicamente tenemos en cuenta la
dirección de los pliegues de los labios para que la cicatriz se adapte
a ellos. En granulomas mayores que afectan hasta un hemilabio la resección
vertical no es adecuada y debemos recurrir a la resección horizontal (oculta
en el interior de la mucosa) o a las resecciones mixtas, combinando las resecciones
verticales con las horizontales.
En las que afectan a todo el labio, tanto superior como inferior, realizamos
la resección de la fibrosis en forma de cuña comprendiendo la mucosa
en toda su longitud y, adentrándonos en el interior del labio, limpiaremos
todo el tejido alterado que sea posible. Digo posible porque la resección
ha de ser lo suficientemente limitada que respete la circulación de la
piel y de la mucosa puesto que de lo contrario podríamos tener problemas
tan graves como necrosis o pérdida de tejidos. La cicatriz también
quedará oculta en el interior de la mucosa.
El postoperatorio es largo y, en ocasiones, el labio puede continuar estando
voluminoso pero esta vez el origen se deberá a la fibrosis ocasionada por
la nueva cicatriz interna que cede fácilmente a las infiltraciones de corticoide.
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