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| Es un de las facetas más creativas
de la cirugía plástica estética y la que, sin duda, se acerca
más a la obra escultórica. Mediante la remodelación facial
trabajamos aquellas partes de la cara que presentan desequilibrios para armonizarlas
y conseguir su normalidad, es decir, podemos transformar y embellecer un rostro.
Este paciente, operado anteriormente por otro cirujano de rinoplastia, liposucción
de cuello y una prótesis de mentón que había sido retirada.
Procedimos a realizar rinoplastia secundaria, colocación de una prótesis
de silicona sólida de mentón y mandíbula, y, posteriormente,
infiltración de hidrogel en ángulos de mandíbula y pómulos.
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Por remodelación facial entendemos aquellas intervenciones que tienen
por finalidad modificar la morfología (forma) de la cara.
El desequilibrio de la forma externa del rostro o la clara deformidad facial
no sólo pueden provocar trastornos de la fisiología corporal (dificultades
respiratorias, infecciones recurrentes de las vías aéreas, dolores
de la articulación témporo-mandibular, masticación deficiente,
etc.) sino que, también, suelen ser motivo de burla en niños y jóvenes
causando, en quienes las padecen, trastornos de la personalidad y dificultades
importantes para relacionarse con los demás. Los desvíos nasales,
por pequeños que sean, pueden ocasionar alteraciones de la respiración
y provocar sinusitis y otras infecciones respiratorias.
Por otra parte, pequeñas irregularidades en el desarrollo facial pueden
determinar modificaciones de la personalidad por sus implicaciones en la comunicación
no verbal, es decir, un mentón retraído trasmite una personalidad
débil mientras que una mandíbula sólida da la sensación,
inconsciente a quien la percibe, de fuerza de carácter.
La Cirugía Plástica, La Cirugía Cráneo-Maxilo-Facial,
La Cirugía Ortognática, y la Ortodoncia tratan dichas alteraciones
de la Topografía facial, es decir, se ocupan del estudio y tratamiento
de esta compleja arquitectura en la que entran en juego tres tipos de estructuras:
De soporte (Huesos, Cartílagos, Músculos y Aponeurosis), de relleno
(Grasa y Músculos) y de cobertura (Piel y Mucosas).
El esqueleto óseo, que sostiene y conforma al resto de los tejidos que
se asientan sobre él, es el principal responsable de la forma global del
rostro: el exceso, defecto o asimetría de las prominencias óseas
determinan una serie de alteraciones susceptibles de ser rectificadas. Tampoco
son de desestimar las modificaciones morfológicas provocadas por el acúmulo
de grasa, por la atrofia o hipertrofia muscular, así como por la flacidez
muscular o de la cubierta cutánea.
Por todo ello, en el análisis facial han de valorarse cada una de dichas
estructuras (soporte, relleno y cobertura) aisladamente y en su conjunto puesto
que cualquier modificación de una repercutirá en las demás.
Sólo mediante la sensibilidad artística y la concepción
tridimensional del rostro podemos acercarnos a la armonía natural en los
resultados: las dimensiones de la nariz, por ejemplo, son dadas por la altura
del labio superior y por la forma de la cara, y su resultado, absolutamente adecuado
a cada paciente (rinoplastia individual).
Con frecuencia necesita, para equilibrar las proporciones faciales, la colocación
de una prótesis de mentón, de maxila. Las tres intervenciones repercuten
en la posición de los labios, que han de guardar un equilibrio entre ellos
y estar proporcionados al resto de la cara.
La falta de pómulos puede deberse a un desarrollo menor de los huesos
o a una caída de la grasa que también forma parte de los mismos.
En el primer caso la solución consiste en colocar prótesis mientras
que en el segundo, en la elevación de los tejidos mediante un Lifting endoscópico.
En ocasiones puede aumentarse el volumen de estos retirando la grasa de la bola
de Bichat.
El mentón puede ser excesivo y necesitar reducción de sus dimensiones
(en el plano vertical o ántero-posterior). Las ramas y los ángulos
mandibulares poco desarrollados se verán beneficiados por la colocación
de implantes. Las orejas de soplillo son de fácil solución y han
de corregirse (otoplastia) en el momento que representan un problema para el niño.
El cuello puede estar alterado por acúmulos de grasa o por alteraciones
de la musculatura, y su tratamiento requerirá lipoescultura o estiramiento
cervical.
Es decir, podemos modelar el rostro tanto con rellenos (cuando falta volumen)
como con retirada de excesos. En el primer caso, utilizaremos injertos de grasa,
hueso y cartílago, o bien, implantes o prótesis. Consideramos implante
todo material sintético introducido en el organismo, metales, textiles,
plásticos o elastómeros. A pesar de que los tejidos propios han
sido siempre considerados el mejor material de relleno y siempre deba pensarse
en su utilización antes de introducir cualquier cuerpo extraño en
el organismo, hay casos, siempre motivo de discusión, en los que por disminuir
la agresión quirúrgica, el número de intervenciones, el tiempo
quirúrgico o la seguridad del resultado, estaría indicada la utilización
de material aloplástico. Uno de los últimos materiales incorporados
a nuestro arsenal quirúrgico es un hidrogel o gelatina inyectable con capacidad
de ser moldeada y semejante en su consistencia a los tejidos blandos (Bio-AlcamidÒ
o AquamidÒ)
Finalmente, un planteamiento ecléctico de la terapéutica nos
indicará la técnica más apropiada para cada caso, teniendo
en cuenta, principalmente, que lo más importante es lo familiarizado que
esté el cirujano con la técnica elegida. Como bien es sabido, en
la mayoría de las técnicas quirúrgicas el resultado depende
más de la comprensión, experiencia y destreza del cirujano que de
la técnica misma.
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