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Autores de esta publicación: Dr. Pedro Arquero Cirujano
Plástico. Doctor en Medicina y Cirugía por la Universidad Complutense
de Madrid. Miembro de la SECPRE. Dra. Dolores de la Puerta Médico.
Ayudante quirúrgico de la Clínica Dr. Arquero. |
Vea el documento completo de Rinoplastia Secundaria aquí.
Si la rinoplastia estética es de por sí una intervención
compleja con frecuencia nos enfrentamos a la dificultad añadida
de operar a un paciente intervenido anteriormente por nosotros mismos (Fig.1)
o por otro cirujano (Fig. 2 y 4-8). Aunque en manos experimentadas la cirugía
de la nariz no suele dar un gran número de complicaciones, sin embargo,
por la variedad de tejidos que presenta ofrece un grado de incertidumbre en el
resultado que hace que entre un 5 y un 10% de los pacientes intervenidos primariamente
deban ser sometidos a uno o más retoques o reintervenciones.
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| Fig. 1. Paciente de 24 años:
Intervenida por nosotros anteriormente por presentar giba osteocartilaginosa,
punta y dorso anchos y columela levemente retraída. Después de la
cirugía encontramos una punta cuadrada (persiste la separación de
los domus) y unas cúpulas extremadamente duras que se manifiestan en la
piel. El tratamiento, realizado bajo anestesia local, consistió en el despegamiento
amplio de la punta y aplastamiento de las cúpulas a través de una
incisión marginal. Para la fijación fue suficiente la fijación
con el apósito. |
Esto ha de ser advertido al paciente antes de la operación
puesto que debe estar preparado para aceptar una nueva cirugía en caso
necesario. Es más, dependiendo de la gravedad de la deformidad provocada
por una rinoplastia de la que se esperaba una mejoría, el efecto puede
ser dramático hasta tal punto que llegue a desequilibrar psíquicamente
al paciente o, como mínimo, alterar la relación y confianza en el
cirujano, con los consiguientes problemas que conlleva...
Ante un resultado deficiente es necesario saber esperar y acompañar
la evolución prestando todo el apoyo emocional que el paciente necesita.
A pesar de las presiones no deberemos reintervenir antes de los seis meses e,
incluso, normalmente es necesario esperar más de un año hasta que
desaparezca por completo el edema. Este tiempo puede ser menor cuando el problema
es debido únicamente a la fractura.
Siempre es aconsejable que sea el mismo cirujano quien realice
los procedimientos necesarios para llevar a buen término la corrección
aunque para ello es imprescindible que persista la confianza del paciente en este.
En caso contrario acudirá a otro profesional. Nosotros, por sistema, procuramos
evitar operar a estos pacientes para lo cual fomentamos la reconciliación
y vuelta a su cirujano. Si esto no es posible y aceptamos intervenir debemos tener
en cuenta que nos enfrentamos con un paciente como mínimo inseguro, desconfiado
y cargado de ansiedad y ante una operación compleja cuyo resultado estará
sometido a una crítica importante. Es más, a partir de ese momento
asumimos un resultado final en el cual no será tenido en cuenta lo bien
o mal que estuviese anteriormente.
EL DIAGNÓSTICO NASAL
Vea el documento completo de Rinoplastia Secundaria. Diagnostico Nasal aquí.
Cuando nos enfrentamos con un paciente ya operado anteriormente
que desea modificar su nariz o se queja de algún defecto consecuencia de
la intervención anterior lo primero que hacemos es solicitar su propio
juicio estético: esto nos proporciona no solo una idea de la realidad del
análisis sino que también nos mostrará su capacidad de observación.
El descontento puede referirse tanto a la presencia de una leve anomalía
como a una grave secuela o, simplemente, a la insatisatisfacción estética
del resultado (Fig.2). Es de suma importancia, pues, una valoración del
estado psicoemocional y de las expectativas que tiene de la intervención.
Si la deformidad es real, las expectativas razonables y el entendimiento adecuado,
pasamos a analizar la nariz y su entorno.
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Fig. 2. Paciente de 23 años. Insatisfacción
con el resultado estético: Rinomegalia
· Diagnóstico: 1. Punta bulbosa
(cartílago alar derecho plegado sobre si mismo en la cúpula 2. Labio corto
3. Giba mínima 4. Dorso ancho 5. Desvío de septo 6. Exceso de
alas 7. Hipomentonismo 8. Hipotrofia mandibular y malar
· Tratamiento:
Anestesia general. Incisión transcartilaginosa, transfixiante completa y marginal.
1. Afinamos punta: exteriorización y resección de cartílagos alares e incisiones
de relajamiento en su cara anterior. 2. Resección septo caudal (segmento trapezoide
de base superior) 3. Rebajamos el dorso: resección submucosa de giba osteocartilaginosa
4. In-fracture incompleta 5. Septoplastia 6. Resección y rotación
de alas narinarias: piel y mucosa 7. Colocación de prótesis de silicona sólida
mento-mandibular 8. Inyección de hidrogel en ramas y ángulos mandibulares
y en región malar |
Habitualmente recurrimos al dibujo artístico para señalar
las alteraciones y explicar las modificaciones que creemos conveniente realizar.
Representamos frontal y lateralmente la frente, nariz, labio y mentón así
como una visión de la base de la nariz. La concepción tridimensional
de la nariz (Fig.3) y el análisis de cada una de las estructuras que la
conforman: soporte, relleno y cobertura, aisladamente y en su conjunto, ayudarán
a una más fidedigna evaluación preoperatorio, clave de un resultado
satisfactorio.
La rinoplastia secundaria requiere, como es lógico,
un conocimiento riguroso tanto de la anatomía y fisiología normales
como de los cambios anatómicos y alteraciones funcionales que puede acarrear
una rinoplastia. Además, exige una cuidadosa técnica operatoria
y estar en posesión de los recursos suficientes de manera que podamos aplicar
los diversos procedimientos para la corrección de cada deformidad. Su elección
ha de ser hecha con suma precaución y siempre encaminada a alcanzar el
resultado que tenemos en mente.
Descartamos, pues, el tratamiento rutinario de la nariz estética
y abogamos por la rinoplastia individual, mínimamente agresiva, donde cada
uno de los procedimientos tenga su finalidad. La naturalidad del resultado ha
de ser tal que no sea posible reconocer el paso por el quirófano.
LA INTERVENCIÓN
Vea el documento completo de Rinoplastia Secundaria. La Intervención, aquí.
Ante una nariz operada podemos encontrar todas las alteraciones
habituales de la rinoplastia primaria a las cuales se suman aquellos defectos
provocados por la intervención o intervenciones anteriores. Estos problemas
suelen ser debidos a un error diagnóstico y, por tanto, a la utilización
de un procedimiento equivocado, a un error de técnica quirúrgica
(falta de tratamiento, tratamiento insuficiente, excesivo o incorrecto) o a alteraciones
individuales en la cicatrización de los tejidos.
En estos casos la intervención no seguirá los
pasos de la rinoplastia convencional sino que se limitará a tratar aquellos
defectos que alteran la normal anatomía de la nariz, aunque, como es lógico,
en algunos casos puede ser necesario una nueva y completa operación.
TRATAMIENTO DE LOS DEFECTOS NASALES SECUNDARIOS
Vea el documento completo de Rinoplastia Secundaria. Defectos nasales secundarios, aquí.
Para facilitar el diagnóstico de los defectos nasales
(1) y, por lo tanto, para mejor indicar el procedimiento a seguir para su reparación,
tanto las alteraciones primarias como las derivadas de una cirugía estética
previa pueden estar localizadas o afectar a la cobertura cutánea y tejidos
blandos (piel, tejido celular subcutáneo y musculatura), a la nariz interna
o cavidad nasal, a la punta, al dorso (estructura ósteocartilaginosa) o
a las alas.
1. Alteraciones y defectos de la cobertura cutánea y
tejidos blandos
Como bien sabemos, cualquier cambio en las estructuras de sostén
repercutirá en la morfología nasal de manera variable según
el grosor de la piel, del tejido celular subcutáneo y de los músculos
así como de su grado de retracción y la intensidad de la reacción
cicatricial.
En los pacientes de edad puede aparecer, después de
una rinoplastia, un exceso cutáneo o arrugas que, en casos extremos, deberemos
proceder a su resección dejando una cicatriz horizontal poco visible en
la parte superior del dorso. Cuando presentan una piel gruesa existe tendencia
al edema persistente, fibrosis y a la formación de supratip. Este puede
ser ocasionado, también, por la presencia de un hematoma o por haber dejado
espacio muerto. Si, por el contrario, la piel es fina es más fácil
visualizar los defectos de las estructuras de sostén y encontrar adherencias
de la piel al hueso o al cartílago. La retracción cutánea
exagerada puede llegar a provocar deformidad de los cartílagos si estos
son muy finos (Fig.4). La persistencia o no tratamiento de la musculatura también
puede ser causa de la disminución o pérdida del ángulo frontonasal
(músculo próceres), de la inadecuada proyección de la punta
(músculo nasalis y ligamento de Pitanguy (2) ) o de su excasa rotación
(músculo depresor del septo).
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| Fig. 4. Paciente de 30 años.
Acude a nosostros por presentar nariz traumática operada con anterioridad
en dos ocasiones. Después de tratar inutilmente de corregir el desvío
recidivante de la punta conseguimos un resultado satisfactorio mediante el relleno
del defecto con hidrogel (polialquilimida): en la arista inferior (infratip) y
en la pared lateral derecha. Para ello fue necesario liberar previamente la cobertura
cutánea con la misma aguja de infiltración. |
2. Alteraciones y defectos de la cavidad nasal: alteraciones
funcionales
Frecuentemente nos encontramos a pacientes sometidos con anterioridad
a una rinoplastia que presentan mayor o menor grado de dificultad respiratoria.
Lo más común es que ésta sea debida a la persistencia de
un desvío septal cuyo correcto tratamiento corregirá el problema.
La atresia narinaria (3) causada por la retracción de
la cicatriz en la mucosa del vestíbulo es otra causa común de dificultad
respiratoria y aparece cuando se reseca mucosa imprudentemente o cuando se unen
de forma circular las incisiones, especialmente la lateral con la incisión
para la introducción del osteotomo de fractura. Su corrección puede
exigir la realización de una o múltiples zetaplastias, colgajos
de transposición o injertos de cartílago, de piel o condrocutáneos.
Otra causa de alteración funcional es el colapso de
la válvula cartilaginosa (Fig.5) provocado por la resección excesiva
de los cartílagos triangulares, del septo o de piel vestibular. En los
primeros casos confirmaremos el diagnóstico si se produce una mejoría
respiratoria al desplazar lateralmente con los dedos la piel que recubre los cartílagos
triangulares a nivel de la apófisis ascendente de la maxila, mientras que
si dilatamos la narina con la ayuda de unas pinzas o un bastoncillo y mejora la
ventilación estaremos comprobando que la causa es debida a un estrechamiento
exagerado de la narina por pérdida de sustentación o por la excesiva
resección cutánea. Su tratamiento consistirá en la colocación
de injertos de cartílago expansores, injertos de sustentación en
las alas o injertos de piel respectivamente. Los injertos expansores (spreader
graf) se obtienen preferentemente del septo y consisten en dos tiras de cartílago
que se insertan en sendas bolsas submucosas paralelas realizadas en el borde anterior
del septo. Su longitud ha de superar el borde caudal de los huesos propios después
de la osteotomía. Se debe tener en cuenta la posibilidad de su realización
en presencia de unos huesos propios cortos, cartílagos laterales superiores
anchos, piel fina o dorso excesivamente estrecho.
3. Alteraciones y defectos de la punta nasal
La punta nasal posee una piel más gruesa que la del
dorso y muy poco elástica, abundante tejido celular subcutáneo,
una capa músculo-ligamentosa de grosor varible y una estructura cartilaginosa.
La punta esta sustentada por un trípode cuyas dos patas superiores corresponden
a las crux lateralis y la inferior a la crux medialis y espina nasal (Fig.3).
La longitud de todas ellas determina la proyección, es decir, la distancia
o separación entre los domus y el plano facial (Fig. 3: P4), mientras que
la rotación (ángulo formado entre el plano facial y la posición
de la columela) dependerá del equilibrio entre las alturas de dichas patas
del trípode: asciende cuando aumenta la longitud de la columela y desciende
al aumentar la longitud de los alares. La anchura del lóbulo estará
definida por la anchura de las cúpulas alares y por la abertura entre los
domus. La definición de la punta es otra propiedad a tener en cuenta y
significa que existe una separación levemente visible entre la punta y
el dorso (diferencia de proyección entre P4 y P3 de la Fig.3). Después
de aclarar estos conceptos podemos comprender más fácilmente que
cualquier alteración en el tamaño, posición y forma de la
arquitectura cartilaginosa provocará una modificación característica.
En la rinoplastia secundaria, por tanto, podemos encontrar en la punta las mismas
incorrecciones que en una rinoplastia primaria – si estas no han sido tratadas
adecuadamente – a las que debemos añadir los desperfectos provocadas por
el exceso o defecto de tratamiento. Las secuelas más frecuentes que solemos
afrontar son:
- Punta amorfa: Es la afección más común en la rinoplastia
secundaria. La punta nasal, originalmente, puede presentar una forma cuadrada,
bulbosa, bífida, etc. aunque bien delimitada, sin embargo, tras una rinoplastia
es posible que ésta pierda su estructura característica y se convierta
en una punta amorfa. Normalmente es consecuencia directa de la excesiva resección
de los cartílagos laterales inferiores, de la sección o ruptura
de los mismos, de la pérdida del soporte medial por resección de
la crux medialis o por el aplastamiento exagerado del domus (crosshatching). Indirectamente
puede ser provocada por el descenso del dorso cartilaginoso, la resección
de la espina nasal o la resección de la cola de la crux lateralis. También
se origina por la deformidad de los cartílagos alares dislocados durante
el apósito (Fig. 2) o por el desplazamiento de un injerto de cartílago
en la punta. Para la adecuada resolución de este tipo de secuelas es conveniente
realizar el tratamiento mediante una rinoplastia abierta (4), lo cual nos facilitará
la reconstrucción de la estructura cartilaginosa bajo visión directa.
También nos permitirá restaurar los mecanismos sustentadores gracias
a la utilización de injertos de cartílago que podremos fijar y dar
forma más facilmente mediante el empleo suturas.
- Punta desviada:
Es muy frecuente que con la alteración anterior nos encontremos una desviación
de la punta (Fig. 4, 6 y 7). Esta puede ser real -y su causa será un septo
caudal desviado, una resección asimétria de alares o una retracción
de la cobertura cutánea - o corresponderse con un efecto óptico
por descenso de una de las paredes del dorso. La corrección del defecto
se lleva a cabo realizando el tratamiento adecuado del septo caudal y de los cartílagos
alares (Fig.6), o mediante el relleno del defecto de la pared lateral con injerto
de cartílago (Fig.7) o hidrogel (Fig.4).
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Fig. 6. Paciente de 33 años.
Supratip y retracción alar. · Diagnóstico: 1. Punta
nasal ancha y asimétrica 2. Desvío de la punta nasal a la izquierda 3.
Supratip por persistencia del septo caudal y cartílagos triangulares 4.
Retracción del borde alar izquiedo con exposición exagerada de la
mucosa 5. Columela colgante y Labio Corto · Tratamiento: Local con
sedación. Incisión intercartilaginosa, transfixiante. 1. Resección
amplia de la porción cefálica de los cartílagos alares 2.
Resección del exceso y rectificación del desvío del septo
caudal 3. Resección submucosa del exceso de borde anterior del septo
y cartílagos triangulares, raspado óseo 4. Injerto condrocutáneo
auricular para el descenso bilateral del borde narinario 5. Resección
de una tira de mucosa del septo membranoso
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- Punta cuadrada: En algunas ocasiones el tratamiento de la punta puede
haber sido insuficiente y necesitar de pequeños retoques para su completa
resolución. La punta cuadrada se correspone con un exceso de distancia
entre los domus y suele estar motivada por unos cartílagos alares con alteraciones
de la forma o como consecuencia de unos domus duros y rígidos (Fig.1).
Su tratamiento requiere la aproximación de los mismos con unos puntos de
sutura o, simplemente, debilitar su rigidez mediante el aplastamiento. Aunque
normalmente recurriremos a realizar una rinoplastia abierta en algunas ocasiones
pude ser suficiente una incisión prerrimal.
- Punta de pinocho:Es otra deformidad de difícil resolución.
El tratamiento del exceso de proyección de la punta requiere el acortamiento
de los tres soportes anteriormente citados (Fig.3). Entre las posibles soluciones
nosotros preferimos realizar una rinoplastia abierta, resecar un fragmento posterior
de los cartílagos laterales inferiores y otro de la crux medialis y, si
necesario, resecar también un segmento cutáneo de la columela. Debemos
realizar un amplio despegamiento cutáneo para facilitar su acomodación.
- Acortamiento excesivo de la nariz o deformidad en hocico de cerdo (5):
La resección del septo caudal va a determinar un acortamiento de la nariz.
Si el fragmento extraído es un triangulo de base superior tiene como consecuencia
elevar y rotar la punta nasal (sin modificar el labio superior) mientras que si
procedemos a la resección de un segmento rectangular producirá una
elevación en bloque de la base de la nariz y un aumento de la altura del
labio superior (se acorta la nariz sin modificar el ángulo nasolabial).
Así pues, la exagerada rotación superior de la punta normalmente
es causada por la resección excesiva del septo caudal o por un tratamiento
desmedido de los cartílagos laterales superiores o inferiores. Provoca
una ascensión de la punta que hace evidentes los orificios nasales (Fig.7)
y que, frecuentemente, se asocia con nariz en silla de montar. El tratamiento
es francamente difícil y puede ser llevado a cabo mediante injertos de
cartílago en el septo membranoso, injerto condrocutáneo auricular
o colgajos condromucoso de septo. En casos extremos puede ser necesario realizar
incisiones de relajamiento en las áreas cicatriciales o, incluso, la expansión
peroperatoria.
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Fig. 7. Paciente de 38 años:
Nariz en silla y colapso alar. · Diagnóstico: 1. Falta de
definición y asimetría de la punta. 2. Colapso alar bilateral:
encontramos sección de las crux medialis, pérdida de continuidad
de cartílago alar izquierdo por resección casi completa, sección
posterior del cartílago alar derecho y cúpula derecha montada sobre
el resto de domus izquierdo 3. Hundimiento y desvío del dorso 4.
Columela retraida · Tratamiento: Anestesia local con sedación. Incisión
de Rethi 1. Retirada del tejido fibroso de la punta y resección parcial
de la cúpula derecha 2. Alineado y sutura del cartílago alar
derecho e injerto de Sheen 3. Injerto en canaleta (dos capas) de cartílago
septal en el dorso 4. Injerto en estaca en la columela
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- Caída de la punta (plunging tip): La rotación inferior
de la punta disminuye el ángulo nasolabial y puede llegar a provocar, en
mayor o menor grado, dificultad respiratoria. Dicha caída puede ser debida
al efecto de la gravedad, aunque es más frecuente que este motivada por
un acortamiento exagerado del septo caudal, por la resección desmedida
de la espina nasal anterior (también provoca un aumento de la altura del
labio superior), por la angulación de los cartílagos laterales inferiores,
por la retracción cicatricial de la columela (6) o por la persistencia
de una constricción muscular (2). Su tratamiento puede requerir el despegamiento
y readaptación de la piel del dorso, la colocación de un injerto
en estaca en el septo caudal o en la columela o, por último, el avanzamiento
o la realización de colgajos de los cartílagos laterales inferiores
o superiores. En este último caso se procederá a la fijación
de los mismos sobre el septo caudal. La división de los músculos,
nasalis, ligamento de Pitanguy y depresor del septo también contribuirá
a la rotación superior de la punta
- Pinzamiento de la punta (7): Será debido a la sección
o excesiva resección de la porción cefálica de los cartílagos
laterales inferiores, especialmente en la cúpula de los mismos (Fig.7).
Para solucionar esta deformidad será preciso restaurar su continuidad mediante
suturas o injertos de cartílago. El cartílago de elección
es el auricular (injerto de contorno alar) puesto que su propia curvatura se asemeja
a la de los cartílagos alares. En los casos extremos que llegan a provocar
colapso alar puede ser necesario la colocación de un injerto de la lámina
perpendicular del etmoides.
- Retracción narinaria o del borde alar (8): Asemeja a una muesca
en el borde alar y normalmente es causada por la resección excesiva de
los cartílagos laterales superiores o inferiores, de la piel del vestíbulo
(Fig.6,7) o por una deformidad de los mismos provocada por el apósito.
Para tratar este problema debemos utilizar un injerto compuesto condrocutáneo
auricular aunque, en los casos más leves, puede ser suficiente un injerto
simple de cartílago.
- Columela colgante(9): Provoca una exposición exagerada y llamativa
de la mucosa nasal (Fig. B) y puede estar motivada por no tratar -o hacerlo de
manera insuficiente- la excesiva convexidad de las crux medialis o el exceso de
septo caudal. Esta alteración debe ser diferenciada de la retracción
alar que puede ofrecer un aspecto similar. Su tratamiento consistirá en
la resección del borde posterior de las crux medialis excedente o del septo
caudal acompañada de la retirada de mucosa.
- Retracción de la columela: Su origen suele estar en la resección
excesiva o en una desviación no tratada del septo caudal, en la sección
o resección de las crux medialis (Fig.7) o en la retracción cicatricial
de la mucosa o de la piel de la columela. Est último más frecuente
en la rinoplastia abierta (6). La corrección consistirá, respectivamente,
en la colocación de un injerto en estaca entre las dos crux medialis (strut
de columela) o en completar correctamente la septoplastia a nivel caudal. Excepcionalmente
será necesaria la realización de colgajos de avanzamiento de la
mucosa septal e injerto de cartílago entre las dos crux medialis.
4. Alteraciones y defectos de la estructura ósteocartilaginosa
Partimos de la premisa que la corrección –siempre que
sea posible- ha de limitarse al defecto. Desde la incisión lateral o a
través de la visualización directa, en la rinoplastia abierta, abordaremos,
según las necesidades, la cara anterior de los cartílagos triangulares,
de los huesos propios o de las apófisis ascendentes de la maxila. Normalmente
el despegamiento es difícil y lo realizamos, preferentemente, con bisturí.
Los defectos más frecuentes en el dorso nasal después de una rinoplastia
son:
- Supratip (2,10): Es el aumento de volumen en la zona de intersección
entre la punta y el dorso (Fig.6) y provoca desde una pérdida de definición
de la punta hasta una elevación deformante que se denomina nariz en pico
de loro. Es una alteración que aparece con mayor frecuencia en pacientes
con piel muy gruesa y, entonces, será originada por la retracción
cutánea, edema persistente o fibrosis. También puede ser debida
a uno o varios de los siguientes errores: Insuficiente resección, de tejido
subcutáneo (lipectomía) o músculo (miectomía), del
borde anterior del septo o del borde anterior de los cartílagos triangulares.
Por la resección excesiva de la giba ósteocartilaginosa, del domus,
de la mucosa nasal o por el acortamiento de la columela.
- Nariz en silla de montar: Normalmente es provocada por una resección
excesiva de la giba ósteocartilaginosa del dorso (Fig.7) aunque también
puede ocurrir cuando se hunde dicha estructura en la cavidad nasal, lo cual puede
ocurrir más fácilmente si se ha elevado excesivamente el periostio
antes de la fractura.
- Signo del hachazo: Consiste en la presencia de una depresión
angulada en el área de transición osteocartilaginosa del dorso provocada
por el descenso excesivo de la porción caudal de los huesos propios y/o
resección insuficiente del borde caudal del septo (el perfil osteocartilaginoso
debe tener su punto más elevado en la unión entre el hueso y el
cartílago).
- Infratip: sería una alteración similar a la anterior
provocada por el descenso o hundimiento entre la zona de intersección punta-dorso
(Fig.4). Suele estar causada por un supratip al que se suma la resección
excesiva del borde anterior del septo caudal o de la porción cefálica
de los cartílagos alares.
- Ensanchamiento del dorso: La dehiscencia ósea ocasiona un aplanamiento
de la arista o borde anterior del dorso (Fig.8) y puede ser debida a la persistencia
de un desvío anterior del septo, de un engrosamiento de la porción
medial de los huesos propios (deformidad del balancín o rocker deformity)
o a una osteotomía incompleta (en tallo verde).
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Fig. 8. Paciente de 36 años:
Insatisfacción con el resultado, dorso ancho. · Diagnóstico: 1.
Nariz concava levemente en silla 2. Punta excesivamente proyectada (respingona) 3.
Aplanamiento y ensanchamiento del dorso: Dehiscencia de huesos propios ·
Tratamiento: Anestesia general. Incisión: intercartilaginosa, semitransfixiante.
1. Injerto de cartílago septal en el dorso (2 capas) para elevar dorso 2.
Descender punta: Resección fibrosis supratip y resección mínima
septo caudal 3. Fractura incompleta
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- Desvío de la pirámide nasal: Será originado por
la persistencia de un desvío septal (Fig.6) o por la movilización
asimétrica o inadecuado posicionamiento de los fragmentos óseos.
Su tratamiento consistirá en realizar una correcta septoplastia o en refracturar
y reposicionar adecuadamente las paredes. En casos leves el defecto puede ser
corregido mediante raspado o disimulado con injertos de cartílago o implantes
(hidrogel).
- Línea de Fractura evidente o escalón lateral: Es la manifestación
externa de una osteotomía excesivamente alta en el dorso.
- Evidente transición ósteo-cartilaginosa: Normalmente
es debida a la luxación de los cartílagos triangulares provocada
por el raspado poco cuidadoso de la porción caudal de los huesos propios.
- Irregularidades: Después de una rinoplastia no es infrecuente
encontrarnos con irregularidades en la superficie del dorso nasal ocasionadas
por restos o fragmentos de hueso o cartílago (espículas), por una
cicatrización alterada del hueso (osteoma o callo óseo) o del tejido
subcutáneo (fibromas y adherencias) o motivadas por la presencia de un
cuerpo extraño (siliconomas, vaselinomas...).
- Dorso en arista: Es provocado por una o varias de las siguientes deficiencias
quirúrgicas: resección excesiva del borde anterior de los cartílagos
triangulares, resección o raspado exagerado de la porción ósea
y deficiente resección de la arista anterior del septo.
5. Alteraciones y defectos de las alas de la nariz
Constituye el último paso en el acto operatorio.
El tratamiento de los mismos estará indicado en los casos de narices con
alas gruesas o redundancia del reborde inferior de las narinas. Es frecuente que
necesitemos proceder a su resección y rotación en aquellos casos
que se ha disminuido la proyección de la punta lo cual conlleva el exceso
y redondeamiento de las narinas (3). Normalmente la resección se limita
a la piel aunque en algunos casos será necesario la retirada de un fragmento
de mucosa siempre de forma extremadamente conservadora.
INJERTOS
Vea el documento completo de Rinoplastia Secundaria. Injertos e implantes, aquí.
En la cirugía para el tratamiento de los defectos nasales
utilizamos con mucha frecuencia injertos de tejidos que aportan estructura de
soporte, volumen, cobertura o dan forma gracias a su consistencia.
- Injertos de cartílago (2,7,10,11): Son los más utilizados.
Su origen puede ser, nasal (cartílago cuadrangular o septal, alares y triangulares),
auricular o costal. Su aplicación se realiza -una vez esculpida adecuadamente
la forma- directamente, en una o varias capas, o bien después de ser tallado
o debilitado, practicando en su superficie incisiones de relajamiento o procediendo
a su aplastamiento.
- Injertos compuestos condriocutáneos o pericondriocutáneos(5):
El área donante es la cara anterior de la concha auricular y confieren
consistencia al tiempo que cobertura. Son muy útiles en la reparación
de la retracción alar y en la reconstrucción nasal.
- Injertos óseos: Aportan estructura de sostén, proporcionan
volumen en las partes duras y corrigen los defectos óseos. Las zonas donantes
más utilizadas son la giba ósteo-cartilaginosa nasal, la calota
craneana, las costillas y la cresta iliaca.
- Injertos de fascia y aponeurosis: Serán obtenidos del sistema
músculo aponeurótico superficial de la cara (SMAS), aponeurosis
temporal o fascia lata. Se reabsorben mínimamente y tienen el inconveniente
de poder provocar irregularidades causadas por la retracción cicatricial.
CONCLUSIONES
Vea el documento completo de Rinoplastia Secundaria. Conclusiones, aquí.
La cirugía de la nariz es uno de los mayores retos para
el cirujano plástico: es la combinación de la ciencia con el arte,
de la técnica con la sensibilidad.
Aunque su objetivo principal, como en la rinoplastia primaria,
es conseguir el mayor efecto armónico -no sólo de la nariz como
estructura separada sino de la nariz con respecto al resto de la fisionomía
facial- debemos prestar especial atención a solucionar las posibles alteraciones
funcionales, con frecuencia presentes en la rinoplastia secundaria.
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