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| Cuando el pecho
esta caído (ptosis) y es excesivo (hipertrofia),
como en esta paciente, será necesario realizar
una reducción mamaria (que disminuye la cantidad
de glándula) y elevar la areola y el pezón.
Para ello dejaremos una cicatriz en el surco, alrededor
de la areola y otra que las une. En algunos casos puede
ser suficiente una alrededor de la areola y otra hasta
el surco, y en otros, solo en la areola. |
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Las complicaciones de importancia son raras. En pacientes obesas y en las grandes
hipertrofias aumenta el riesgo de lipolisis o necrosis grasa debido
a la delicadeza del tejido. Pueden aparecer pequeñas alteraciones
de la cicatriz por rechazo
de los puntos internos de sutura, que se corrigen sin dificultad.
La formación de queloide es rara en nuestro medio aunque
posible. El sufrimiento de los colgajos o la pérdida parcial
o total de la areola y pezón, así como las infecciones
son excepcionales.
Una de las preguntas más frecuentes es si la intervención
altera la capacidad de amamantar a futuros hijos. Pues bien, en
principio, cuando los senos no están excesivamente caídos
y no necesitan de maniobras especiales para la ascensión
del complejo areola-pezón, no causará modificaciones, ya
que siempre queda glándula y no se produce solución
de continuidad de los canalículos galactóforos. No
ocurrirá lo mismo en las grandes ptosis puesto que suele
ser necesaria la realización de colgajos
para la ascensión del complejo a la nueva posición,
o incluso, en contadísimos casos, ha de recurrirse al injerto
de éste.
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