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| La introducción
de la prótesis puede ser realizada a través
de la areola (la preferida por nosotros) o por la axila,
como en la paciente de la imagen. Esta última opción
deja una cicatriz prácticamente inaparente aunque
tiene la desventaja de no proyectar tanto la mama. No
utilizamos la incisión en el surco salvo que la
paciente la tenga de una cirugía anterior. |
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La hipomastia o mama pequeña es enfrentada como problema a solucionar
a finales del siglo pasado, cuando algunos cirujanos intentan remediar esta falta
de volumen mamario a través de la inclusión de la más variada
gama de sustancias.
La primera referencia se corresponde con la introducción de un lipoma
retirado de la misma paciente. Poco más tarde comienzan a aparecer en la
prensa científica nuevas tentativas, lo que demuestra el fracaso del primer
caso, y que consistían en la colocación, en el interior o por debajo
de la glándula, de parafina, cera, bolas de vidrio, marfil, cartílago...
Con el advenimiento de la industria química se prueban nuevas sustancias,
como polietileno, polivinil, teflón, etc. en la forma de virutas o esponjas.
Contrariamente a lo esperado, los casos de intolerancia se repitieron de tal forma
que obligaron a retirar prácticamente todos los implantes. El cuerpo extraño
era paulatinamente invadido por tejido fibroso que lo transformaba en una masa
dura y dolorosa para la paciente.
El descubrimiento de las siliconas, cuerpos inertes por excelencia, hizo renacer
nuevas esperanzas. Se pretendió efectuar el relleno con silicona líquida,
la cual, aparte de las dificultades que presenta debido a la dispersión
y movilidad incontrolable, mostró ser causa de peligrosos efectos, entre
los cuales se encuentra el embolismo pulmonar y cerebral, las fístulas,
alergias y el aumento de las posibilidades de neoplasias. Como es lógico
esto contraindicó la aplicación de la silicona en la forma líquida
o gelatinosa y determinó la elección de las prótesis sólidas.
En 1963, Cronin y Gerow presentaron un nuevo modelo de prótesis
que consistía en una bolsa cuyas paredes eran una fina lámina de
silicona sólida y en su interior albergaba cantidades variables de silicona
en la forma gelatinosa. Con esto evitaban los graves problemas de la silicona
líquida y a su vez, conseguían reproducir practicamente la forma,
volumen y consistencia del seno normal. Este modelo con sus modificaciones continúa
siendo el más utilizado hoy día.
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