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Biológicamente,
la mama es una glándula sudorípara modificada, característica
y definitoria de los mamíferos y su función primordial es la alimentación
de las crías. En el humano se añade un claro componente sexual:
a diferencia de lo que ocurre con las hembras de los primates, los pechos de la
mujer mantienen un volumen considerable a partir de la pubertad, que aumenta aproximadamente
un tercio durante los períodos de lactación.
La glándula mamaria se origina en la profundidad de la piel. En la niña
se desarrolla a partir de la pubertad, y su crecimiento será acompañado
por la piel que se adaptara a las nuevas formas y tamaños. En el interior
se producen cambios que preparan a la glándula para la alimentación
del recién nacido: los acinos glandulares reunidos en lóbulos y
que se comunican con el exterior en el pezón a través de los conductos
galactóforos, se hipertrofian y activan, produciendo una secreción
característica: la leche. Los estímulos hormonales de la menstruación,
embarazo y lactación, los tratamientos hormonales y la obesidad, inducen
el aumento de su tamaño.
Embriológicamente se forman a partir de dos pliegues de la capa superficial
(ectodermo) en la región ventral del embrión los cuales darán
origen a dos filas de mamas en algunos mamíferos (perro, gato...); en la
hembra humana y en otros mamíferos (equinos, bovinos) estas glándulas
se han atrofiado, manteniéndose únicamente dos. No es raro, sin
embargo, que en algunas mujeres persistan vestigios de estas estructuras atrofiadas
y podamos ver resquicios de pechos más o menos completos en las líneas
que van desde la axila hasta la ingle (Mamas o pezones supernumerarios).
Otras anomalías que pueden encontrarse son, la falta completa de una
o las dos mamas (amastia), asimetrías importantes (es normal una
cierta asimetría), las alteraciones de la placa areola-pezón, (pezón
invertido, hipertrofias, etc), o el desarrollo de la mama en el varón (ginecomastia).
Las alteraciones anteriores tienen un carácter eminentemente morfológico.
Debido al marco en el que nos desenvolvemos no vamos a profundizar en las de
tipo histopatológico aunque si podemos apuntar, someramente, una sencilla
clasificación de la patología más usual: Inflamatoria (mastitis,
abscesos y necrosis grasa); Hormonal (Displasias mamarias benignas, quistes y
adenosis) y Tumoral: benigna (Fibroadenoma) y maligna (carcinoma). Dada la frecuencia
de alteraciones es importante el cuidado en el diagnóstico precoz para
lo que son fundamentales los reconocimientos médicos periódicos
y la buena información de la paciente, lo cual incluye el auto-examen de
las mamas, y principalmente, el control periódico por su ginecólogo.
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