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Siempre se realiza una historia clínica encaminada a descartar cualquier
tipo de patología existente, destacando el estudio de la glándula
mamaria. Se practican los análisis habituales, se toman las fotografías
y se aclaran todas las dudas que tenga la paciente, y se comenta y firma el consentimiento
informado.
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| Diferentes etapas de la reducción
mamaria con la técnica clásica de Pitanguy. A: Cálculo de
la posición del pezón. B: Dibujo de la piel a resecar C: Incisión
de la piel y maniobra para desepitelizar la zona periareolar. D: Resección
de la glándula y piel del polo inferior de la mama. E: Visión lateral
del tejido mamario que queda. F: Resultado después de la sutura con cicatriz
en T. En la actualidad nosotros utilizamos una modificación de dicha técnica
que nos permite reducir la cicatriz horizontal de manera que ésta siempre
quede oculta por el polo inferior de la mama al caer. |
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Normalmente la intervención se lleva a cabo bajo anestesia general,
dura alrededor de 4 horas, dependiendo de cada caso, y exige hospitalización
de 24 h. Transcurrido este tiempo se revisa la cura y si no surgen problemas,
la paciente puede irse a su casa con un leve vendaje de esparadrapo antialérgico
y el sujetador apropiado para el período de postoperatorio.
La operación consiste en la resección o retirada del exceso de
piel y glándula, en el modelado del nuevo volumen con la forma deseada,
y en adaptar las areolas al tamaño y situación adecuada.
El resultado depende no sólo del cirujano sino también de las
características de las mamas en cuestión: existen limitaciones impuestas
por el tipo de piel, de glándula y el tamaño de ésta.
Como todo corte deja cicatriz, es natural e inevitable que ésta intervención
también las deje. Lo que siempre procuramos es hacerlas lo más pequeñas
y más imperceptibles posibles, para lo cual utilizamos técnicas
apropiadas y las colocamos en lugares estratégicos.
Dependiendo de la técnica varía su disposición y forma,
aunque lo habitual es una cicatriz alrededor de la areola que desciende, de manera
vertical u oblicua, para continuar a nivel del pliegue submamario, en forma de
T invertida o de L. Cuanto mayor es el tamaño y la caída, mayor
las dimensiones de la cicatriz.
Actualmente hemos reducido de manera importante las dimensiones de la cicatriz
tradicional pudiéndose llegar, en algunos casos, a una cicatriz limitada
a la areola: Mamoplastia periareolar. 
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