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| La lipoescultura
puede realizarse en cualquier parte del cuerpo en la que
existan acúmulos de grasa. En la imagen de arriba
lipoescultura de cara y cuello (lipoescultura cérvico-facial)
asociada a un estiramiento o lifting. Abajo: lipoescultura
de región cervical posterior (chepa de búfalo). |
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Cuando la intervención es realizada por un cirujano plástico
con adecuada formación las complicaciones graves son muy
raras.
Las secuelas estéticas se valoran seis meses después
de la cirugía y las más comunes son las asimetrías
y alteraciones del contorno, las ondulaciones, depresiones, prominencias
y adherencias, la flaccidez y arrugas, y en caso de injertos, el
desplazamiento y reabsorción.
Una de las principales causas de irregularidades en la superficie
de las áreas lipoaspiradas es el acúmulo de sangre
por hematomas que provocan fibrosis y adherencias que retraen y
hunden la piel. En estos casos recomendamos el masaje con amasamiento
profundo expectante, es decir, de acuerdo con la respuesta de la
fibrosis a la manipulación: continuar si se percibe que se
va ablandando o bien, disminuir la intensidad o cesar cuando se
produce respuesta inflamatoria reactiva. Los ultrasonidos y las
cataplasmas antes citadas también son muy eficaces para disolver
los nódulos de fibrosis.
El tratamiento fisioterapeútico por personal cualificado
difícilmente causa problemas si bien es necesario tener ciertos
cuidados para no perjudicar la evolución de la cicatrización
que se esta dando en el tejido subcutáneo.
Una manipulación exagerada puede provocar irritación
de los tejidos y atraso en la cicatrización, así como
el estiramiento cutáneo indebido favorecer la flacidez.
Ha de tenerse un cuidado especial a la hora de utilizar aparatos
eléctricos, térmicos y láser, puesto que podemos
ocasionar quemaduras por insensibilidad cutánea provocada
por la intervención, así como pigmentaciones.
• Pfulg, M.D. Complications of suction
for Lipectomy. Plast.Reconstr.Surg. 69, 562-563, 1982.
• Ross RM, Johnson GW. Fat embolism after liposuction. Chest
1988;93:6.
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