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| Un colgajo es tejido vivo separado de
su lecho con el que mantiene una conexión (pedículo) a través
de la cual recibe nutrición una vez transplantado a otra parte del organismo
- Un ejemplo de esto es el Colgajo de Abbe del labio inferior para la reconstrucción
de las pérdidas importantes del labio superior: Llevamos un triángulo
de tejido del labio inferior (que mantiene su circulación sanguínea
a través de un pedículo) hasta el labio superior. Una vez que se
ha reestablecido su nueva vascularización, liberamos el pedículo
e independizamos los labios. |
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Entendemos como colgajo una masa de tejido vivo separado de su lecho
y que mantiene una conexión principal a través de la cual recibe
la nutrición después del transplante. Un colgajo cutáneo
consistirá en piel y tejido celular subcutáneo transplantado de
una parte del cuerpo a otra, manteniendo un pedículo vascular, o un punto
de unión al organismo.
En la confección de un colgajo cutáneo simple es necesario: La
incisión de la piel (epidermis, dermis y tejido celular subcutáneo),
su despegamiento, la cauterización o sutura hemostática, la movilización
del tejido y la sutura.
Todos estos pasos suponen una serie de agresiones a los tejidos cuyos efectos
inmediatos se suman a los provocados por la alteración de la circulación
e inervación del tejido del colgajo. Pero la lesión tisular sólo
nos transmite macroscópicamente y de manera grosera aquello que está
ocurriendo a nivel celular y bioquímico.
La lámina del bisturí corta los tejidos destruyendo células,
seccionando vasos sanguíneos, linfáticos y ramas nerviosas. Se produce
la salida al espacio de la lesión del contenido celular, células
sanguíneas y plasma. Aparece un espasmo vascular que contrae las bocas
de los vasos y comienzan los complejos procesos de inflamación, coagulación
y cicatrización. La cantidad de tejido destruido y daño celular
provocado por éste acto dependerá directamente de la delicadeza,
cuidado y pulcritud de la técnica quirúrgica del cirujano.
Por otra parte, al realizar un colgajo los vasos cutáneos quedan seccionados
parcialmente y su vascularización dependerá de la circulación
de las colaterales persistentes y de los vasos indemnes del pedículo. Al
terminar la intervención el colgajo siempre estará isquémico
pues, por buena que sea la circulación colateral, nunca será igual
que la inicial.
Los colgajos recientes son isquémicos pero viables, puesto que resisten
muchas horas de isquemia, e incluso de ausencia total de circulación a
la temperatura del cuerpo.
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