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Se
remontan a la historia los intentos por mejorar la cicatrización
de las heridas. El conocimiento empírico llevó a encontrar
soluciones a ciertos problemas, y el desconocimiento, supersticiones
y charlatanería, a complicar muchos más.
Los mayas utilizaban en la curación de las heridas un producto
obtenido del maíz y provocado por un hongo, el cual puede
ser considerado como un antibiótico natural, precursor de
la penicilina. Por otra parte, antiguamente las heridas también
fueron tratadas con aceite hirviendo con la sana intención
de promover la formación del "pus laudable", que,
supuestamente, aceleraba la reparación. Ambroise Paré,
uno de los padres de la cirugía actual, tras descubrir que
sin el aceite hirviendo las cicatrices mejoraban en calidad y rapidez,
decía: " Yo hago la herida y Dios la cicatriza".
Hasta el presente se ha pretendido que una variedad de substancias
podrían acelerar la cicatrización: Violeta de genciana,
rojo escarlata, bálsamo de Perú, aceite de hígado
de bacalao, sulfato de zinc, etc. En condiciones normales, es decir,
una persona sana, la mayor parte de éstos agentes probablemente
retardan la cicatrización en lugar de acelerarla. No así
en los casos de deficiencias: La vitamina A contenida en el hígado
de bacalao, por ejemplo, compensa la depresión ocasionada
por los corticoides sobre la cicatriz.
La reparación epitelial, por otra parte, parece ser influida
por otros factores: se ve refrenada por la hipotermia y acelerada
por la hipertermia moderada (hasta los 40 C). El significado de
esto es que un aumento de la temperatura local ,a nivel de la cicatriz,
estimulara la cicatrización probablemente por incremento
de la circulación sanguínea.
No nos adentraremos en la complejidad del tratamiento de las patologías
de la cicatrización. El mejor tratamiento de una cicatriz
normal, quirúrgica, es dejar que ella misma evolucione. Unicamente
requiere limpieza, es decir, lavados con suero fisiológico,
y reposo, que significa evitar cualquier tipo de distensión
de la propia herida y de la piel adyacente.
Existen factores sistémicos (que afectan a todo el organismo),
y factores locales (de la propia herida). Entre los primeros se
encuentran las deficiencias de vitaminas, especialmente la vit.C,
cuya ausencia ocasiona una inhibición de la síntesis
del colágeno, indispensable para la cicatrización;
también la deficiencia proteínica o hipoproteinemía,
produce un retraso de la reparación.
Entre los factores locales, la intensidad del trauma, la presencia
de hematoma, infección, y el déficit sanguíneo
son los más importantes. Si consideramos la herida causada
por el cirujano, la cicatrización es mejor cuanto más
depurada sea su técnica quirúrgica. Esta supone una
asepsia y antisepsia rigurosas,la manipulación de los tejidos
con delicadeza, realizar una cuidadosa hemostasia y evitar dejar
espacio muerto y materiales extraños al propio organismo.
En cirugia plástica, debido a exigencias en el resultado
aparente de las cicatrices, se destaca la necesidad de evitar los
estigmas consecuentes a una sutura imperfecta: ensanchamiento de
la cicatriz, marcas de los puntos, alopecia, etc. 
• Camacho F, Sánchez - Muros
J. Mecanismo de cicatrización de las heridas . En : Cirugía
Dermatológica . Camacho / Dulanto . Libros Princeps 1992;113
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• Quirinia A. Ischemia in wound healing. I: Design of a flap
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