Se denominan secuelas a las alteraciones definitivas
que restan tras un traumatismo, una infección, un tumor o
las ocasionadas por el tratamiento. Consideramos secuelas quirúrgicas
a los problemas que resultan de la cirugía y que permanecen
después de esta. Las secuelas funcionales afectan el aspecto
funcional del organismo: sensibilidad, movilidad, visión,
fonación, audición, gusto y olfato. Las secuelas estéticas
son los trastornos de la forma y, por tanto, del aspecto.
La Cirugía Plástica se caracteriza
por su capacidad de modificar las formas y tiene por finalidad reparar
y reconstruir aquellas estructuras y partes externas de nuestro
cuerpo que, por cualquier causa, se encuentran deformadas o se han
perdido, parcial o totalmente.
- TRATAMIENTO DE LAS CICATRICES
Los traumatismos, quemaduras, infecciones, resecciones
tumorales, injertos, intervenciones quirúrgicas y algunas
lesiones degenerativas o autoinmunes, pueden dejar cicatrices
en la cobertura cutánea y estructuras faciales cuyas repercusiones,
tanto funcionales como estéticas, estarán en función
de su localización y dimensiones.
Las cicatrices, por tanto, pueden ser inestéticas,
retráctiles, hipertróficas y queloides. Aunque no
nos adentraremos en la complejidad del tratamiento de la
patología de la cicatrización cabe recordar que
estas últimas, las cicatrices hipertróficas y los
queloides, son verdaderas tumoraciones de carácter benigno
provocadas por la formación exagerada de colágeno
por parte de los fibroblastos.
Si partimos de la base, y no lo debemos olvidar,
que donde hay una cicatriz lo más que podemos hacer es
rehacerla adecuadamente o bien disimularla, pero que siempre habrá
una cicatriz, entonces, los procedimientos de corrección
de las cicatrices comprenderán una serie de técnicas
gracias a las cuales el tejido cicatricial podrá ser cubierto
mediante la regeneración de la piel circundante, eliminado
directamente por resección o sustituido por otros tejidos
sanos.
TÉCNICAS DE CORRECCIÓN DE LAS CICATRICES:
A la hora de proceder a corrección de las cicatrices faciales
-una vez establecidas y maduras (planas, blandas y descoloridas)-
debemos tener en cuenta su localización, tamaño
(longitud y anchura), alteraciones funcionales (retracciones)
y repercusiones psicológicas (deformidades).
Cuando las cicatrices son pequeñas o cuando
forman superficies irregulares (cicatrices por secuelas de acné)
su tratamiento puede ser llevado a cabo mediante la dermoabrasión
quirúrgica o la abrasión con láser de
CO2 de tal manera que la reepitelización -a
partir del epitelio de los folículos pilosos y glándulas
sebáceas- cubra la superficie visible y queden así
disimuladas.
En las cicatrices anchas o abiertas, incluso
en las de mayor tamaño, el tratamiento de elección
consistirá en su resección, es decir, retirar
el tejido cicatricial y suturar o aproximar de nuevo los bordes.
El problema estriba en aquellas cicatrices que no siguen las líneas
de menor tensión, es decir, que se sitúan transversales
a los pliegues normales de la piel o líneas de Langer y
cuyo resultado estético siempre será deficiente.
En estos casos conviene recolocar su dirección mediante
una plastia en Z o una W-plastia.
 |
| Fig.37. Técnica de las resecciones
múltiples de una cicatriz o lesión para evitar
una ampliación de la longitud de la cicatriz resultante.A1:
Resultado tras la resección en elipse en un tiempo.
A2: Técnica de resecciones múltiples para obtener
una la mínima cicatriz posible, que corresponderá
al diámetro de la lesión. Este procedimiento
sólo se realiza en casos de lesión benigna. |
En cicatrices grandes y redondeadas utilizamos
con frecuencia la resección en varias fases (resección
seriada o múltiple) de manera que la cicatriz resultante
sea lo más corta posible (Fig. 37). Es decir, si
procediésemos, en una única operación, a
la resección completa de un tejido cicatricial con forma
redondeada deberemos resecar una elipse de piel para evitar la
formación de las orejas de perro. Sin embargo, si las intervenciones
se realizan en varias etapas, de manera que las resecciones, en
forma de elipse, no sobrepasen nunca los límites de la
cicatriz podremos ir disminuyendo progresivamente su anchura,
manteniendo la misma longitud, por lo que el resultado final será
una cicatriz prácticamente de la misma longitud que el
diámetro de la cicatriz inicial (Fig. 38).
  |
| Fig.38. Preoperatorio y postoperatorio
tras la técnica de resección parcial de cicatrices
de origen traumático. |
Cuando la cicatriz se encuentra deprimida normalmente
es debido a una deficiente aproximación de músculos
y tejido subcutáneo por lo que para su corrección
deberemos rehacer la cicatriz y reposicionar correctamente los
planos profundos (Fig. 39).
 |
| Fig.39. Método de corrección
de una cicatriz deprimida utilizando el tejido cicatricial
-una vez desepitelizado- para obtener volumen. |
En estos casos puede ser conveniente preservar
el tejido cicatricial (una vez ha sido desepitelizado) de manera
que sirve como material de relleno. Para este mismo fin también
podemos utilizar injertos o implantes.
Cuando, debido a sus dimensiones o localización,
no sea posible la resección del tejido cicatricial y aproximación
directa de los bordes por provocar alteración o deformidad
de las estructuras vecinas hemos de recurrir a las técnicas
de los injertos, de los colgajos o de la expansión tisular.
MÉTODO DE CORRECCIÓN DE LAS OREJAS
DE PERRO: Se denominan orejas de perro a los excedentes de piel
que quedan en los extremos después de la sutura de una
herida. Para evitar su formación la resección de
una lesión ha de hacerse en forma de huso. Si la resección
es circular y la herida más o menos redondeada al aproximar
sus bordes se provocará un desplazamiento lateral del exceso
de piel de tal manera que al finalizar la sutura quedarán
los extremos de la cicatriz abultados (Fig. 40a).
Para corregir este defecto procederemos de la
siguiente manera: Una vez suturada la parte central de la herida
colocamos una erina (o los dientes de las pinzas de Adson) en
el punto medio de la piel sobrante de manera que forme una tienda
de campaña o dos pequeños triángulos cutáneos
(Fig. 40c); traccionamos de la erina colocada en el vértice
del tiángulo hacia un lateral de la cicatriz y prolongamos,
en línea recta, la línea de incisión desde
la herida hasta el final de la base de dicho triángulo.
Posteriormente se tracciona en sentido contrario y se realiza
la excisión de la base del otro triángulo (Fig. 40d).
Una vez eliminada la oreja de un lado podremos resolver,
si fuera necesario, la del otro y, a continuación, finalizar
la sutura correcta de los extremos.
 |
| Fig.40. Procedimiento para la corrección
de las llamadas orejas de perro. Este defecto se origina al
cerrar una herida redondeada (A). Este exceso de piel (B)
se resuelven traccionando del pliegue y seccionando primero
un borde (C) y después el otro (D) de manera las incisiones
confluyan (E). |
Z-PLASTIA: La plastia en Z recibe este nombre
porque el trazado de sus incisiones es semejante a dicha letra,
con una línea central y dos brazos laterales. Esta técnica
consiste en la realización de un doble colgajo triangular
de trasposición que, mediante su entrecruzado, cambia la
dirección de la cicatriz y provoca su elongación.
En realidad, el efecto de una Z-plastia es aportar piel sana de
los laterales de la cicatriz y quebrar la línea de retracción
o brida provocada por la movilidad sumada a la destrucción
tisular (Fig. 15).
Para la descomposición de una cicatriz
recta en esta línea quebrada, la línea central sigue
la dirección de la propia cicatriz y los brazos laterales
-del mismo tamaño que la anterior- penetran en la piel
sana formando un ángulo de 60º con la línea central.
Una vez resecada la cicatriz y realizada la incisión de
la piel y tejido subcutáneo, levantamos los colgajos y
los movilizamos. En las cicatrices de mayor tamaño pueden
ser combinadas dos o más z-plastias.
Al resecar la cicatriz retráctil y entrecruzar
los dos o más colgajos triangulares hacemos que la longitud
de la línea central aumente y disminuya la tensión.
Este aumento de longitud será mayor o menor dependiendo
del ángulo de los brazos (Fig. 41).
 |
| Fig.41. Técnica de la Z-plastia:
Parámetros para comprender el aumento de longitud de
la línea central a expensas de la piel adyacente. |
La Z-plastia es de suma utilidad en el tratamiento
de las cicatrices retráctiles.
W-PLASTIA: Es una técnica preconizada
para el tratamiento de las grandes cicatrices lineales que cruzan
oblicuamente las líneas y pliegues normales de la piel
-por lo que tienen tendencia a ensancharse o hipertrofiarse- y
se localizan, principalmente, en la frente, mejillas o mentón.
La resección de la cicatriz no se realiza siguiendo linealmente
sus bordes sino que lo hace en forma de W de manera que encajen
los triángulos de un borde con los del otro sin elevar
colgajos. Hay que tener en consideración el aumento de
la longitud real de la línea de la cicatriz por lo que
su indicación debe ser minuciosamente valorada.
- TRATAMIENTO DE LAS SECUELAS EN LA REGIÓN ORBITARIA
La región orbitaria es una de las áreas
complejas que la cirugía plástica enfrenta y cuya
reparación o reconstrucción entraña ciertas
dificultades debido a lo reducido del tamaño y a la delicadeza
de sus estructuras. La órbita ocular comprende un armazón
óseo, la grasa periocular, la glándula y sistema
lacrimal, y los tejidos correspondientes a los párpados
y las cejas. Normalmente, del globo ocular y de sus estructuras
se ocupa la cirugía oftalmológica mientras que de
la periferia lo hace la cirugía plástica.
Los traumatismos, quemaduras, infecciones, tumores
o intervenciones quirúrgicas pueden ocasionar cicatrices,
alteraciones o pérdidas con importantes repercusiones funcionales
y estéticas que requerirán de tratamientos específicos
para su resolución.
TRATAMIENTO DEL ECTROPION: Las alteraciones más
frecuentes de la región orbitaria afectan a los bordes
palpebrales y son provocadas por retracciones cicatriciales, lesiones
neuro-musculares o pérdidas de sustancia.
El ectropion consiste en la caída hacia
afuera y abajo del párpado inferior o en la retracción
hacia arriba y eversión del borde del párpado superior.
Esto ocasiona, la pérdida de contacto de los mismos con
el globo ocular, la exposición de la conjuntiva y de la
córnea (que puede ocasionar lesiones corneales) y alteraciones
en el drenaje normal del líquido lacrimal (que provocaría
un lagrimeo constante o epífora) (Fig. 42).
 |
| Fig.42. Ectropión muy importante
por retracción cicatricial. |
El tratamiento se instaura una vez que la cicatriz
este madura siempre que no produzca lesiones de córnea,
en cuyo caso será más recomendable adelantar su
corrección. Las opciones terapéuticas dependerán
del grado de la lesión y del estado de las estructuras.
Normalmente procederíamos a eliminar el tejido cicatricial,
realizar una plastia en Z, V-Y o a colocar un injerto de piel
total del párpado superior contralateral, de la región
retroauricular o del antebrazo. En otras ocasiones puede ser necesario
acortar el borde del párpado mediante la resección
lateral de tarso. También podemos tratar esta patología
mediante un colgajo supraorbitario, un colgajo de avance de mejilla
o un colgajo libre aunque es preferible reservar los colgajos
locales para situaciones con afectación severa de ambos
párpados.
TRATAMIENTO DEL ENTROPIÓN: Menos frecuente
que el ectropion, el entropion consistirá en la rotación
hacia dentro del borde palpebral lo que provocará el roce
de las pestañas con la córnea y, fácilmente,
la erosión de la misma. Suele deberse a retracción
cicatricial. Su tratamiento consiste en la escisión de
una cuña horizontal de piel, músculo orbicular y
tarso de manera que la retracción contrarreste la inicial.
En casos severos puede ser necesario la aplicación de injertos
compuestos de mucosa y cartílago.
TRATAMIENTO DE LA PTOSIS PALPEBRAL: Es la incapacidad
de elevar a su posición normal el párpado superior.
El músculo elevador del párpado, muy débil
y delicado, tiene la función de levantar y plegar el párpado
por lo que cualquier lesión del mismo provocará
ptosis palpebral (Fig. 43). La ptosis traumática
puede ser causada por hematomas importantes, por heridas penetrantes
del músculo elevador o por laceración o desinserción
de la aponeurosis del elevador.
  |
| Fig. 43. Ptosis palpebral postraumática.
Se evidencia la imposibilidad para la apertura del párpado
superior. |
El tratamiento de urgencia consistirá
en la adecuada sutura del músculo o de la aponeurosis,
mientras que, si ya está establecida, su resolución
dependerá de la causa y, en especial, del grado de la afección:
En los casos más benignos y cuando el músculo tiene
capacidad de elevación puede ser suficiente recolocar el
músculo elevador o acortar su aponeurosis, mientras que,
en los más complejos, habrá que recurrir al injerto
de unas tiras de fascia que, a modo de polea, una el tarso (lámina
fibrosa que da consistencia interna a los párpados) con
el músculo frontal. Este misma técnica puede ser
realizada con hilos de Gore-Tex. En estos casos, la contracción
del músculo frontal provocará la elevación
de la ceja y con ello la ascensión del párpado.
RECONSTRUCCIÓN PALPEBRAL: Dentro de las
deformidades adquiridas se encuentran las pérdidas parciales
o completas de los párpados. Sea cual sea su causa, la
reconstrucción de los párpados es compleja y varía
dependiendo de la extensión de la pérdida y de su
localización. Normalmente requiere la utilización
de piel para la parte externa, mucosa para la interna y cartílago
(que le proporciona consistencia) para la capa intermedia.
Reconstrucción parcial de los párpados:
En los defectos superficiales podemos utilizar la sutura directa,
el injerto de piel total, la plastia en Z o los colgajos locales
de rotación o de avance V-Y.
En defectos que afectan a todo el espesor del
párpado utilizaremos la sutura directa cuando el
tamaño del defecto es menor del 25 %, siendo de suma
importancia preservar la alineación del borde palpebral
para evitar alteraciones en la posición de las pestañas
y sus consecuencias.
Por otra parte, es más peligrosa la falta
de tejido del párpado superior que del inferior puesto
que, fácilmente, provocará exposición de
la córnea durante el sueño y ulceraciones de la
misma. Es más, incluso, si fuere necesario, para su reconstrucción
podremos recurrir a la toma de tejido del párpado inferior
mediante la realización de un colgajo de rotación
en cuña cuya anchura puede alcanzar hasta un cuarto de
su dimensión horizontal.

 |
| Fig.44. Colgajo de trasposición
de la mejilla para reconstrucción del párpado
inferior y sutura directa de la zona donante. |
Reconstrucción total de los párpados:
La reconstrucción completa del párpado ha de
proporcionar, protección y sostén al globo ocular,
un saco conjuntival adecuado y unas fijaciones cantales correctas.
El método más conocido para la reconstrucción
del párpado inferior es la propuesto por Mustardé
que preconiza la realización de un amplio colgajo de rotación
de mejilla cubierto en su parte interna por un injerto compuesto
condrio-mucoso del tabique nasal (Fig. 44 y 45).

 |
| Fig.45. Colgajo de trasposición
de la región cigomática para reconstrucción
del párpado inferior. Cierre de la zona donante mediante
sutura y colocación de un injerto de piel total. |
Para la reconstrucción del párpado
superior podemos emplear la rotación superior de un colgajo
del párpado inferior completo de pedículo externo
seguido de la reconstrucción inmediata del párpado
inferior mediante un colgajo de rotación de mejilla
(Fig. 46).
 |
| Fig.46. Colgajo bilobulado para reconstrucción
del párpado superior. |
RECONSTRUCCIÓN DE LA REGIÓN CANTAL
: Las lesiones cantales son frecuentes tras la resección
tumoral y traumatismos y pueden afectar a la piel, ligamentos
y mucosa.
Reconstrucción del canto externo:
La caída del canto externo del ojo por desinserción
traumática se resuelve mediante una intervención
denominada cantopexia o reposicionamiento del canto. Los defectos
de la cobertura pueden ser corregidos con el cierre directo, cicatrización
por segunda intención, plastias en Z, V-Y, colgajos locales
o injertos, dependiendo del tamaño de la lesión
y del estado de los tejidos circundantes (Fig. 47).

 |
| Fig.47. Colgajo de trasposición
para reconstrucción del canto externo palpebral. |
Si el defecto comprende ligamentos y mucosa el
grosor del colgajo de rotación compensará la falta
de los primeros mientras que para recubrir la cara interna del
colgajo procederemos a la movilización de la conjuntiva
o bien al injerto libre de mucosa oral o nasal. En algunas ocasiones
tenemos que recurrir a la utilización de fascia temporal
para dar sustentación a las nuevas estructuras.
Reconstrucción del canto interno:
La cirugía tumoral en esta región suele ser agresiva
y sus secuelas de difícil solución debido, especialmente,
a la presencia de los canalículos lacrimales. Su extirpación
debe ser acompañada de la recanalización de los
conductos con tubos de silicona o a través de la neoformación
de un sistema de drenaje desde la conjuntiva a las fosas nasales
(dacriocistorrinostomía).
Obtendremos la cobertura cutánea con un
colgajo glabelar o frontoglabelar mientras que fijaremos y reposicionaremos
el nuevo canto mediante una cantopexia transnasal con un hilo
metálico. En ocasiones extremas deberemos recurrir a los
grandes colgajos frontales o de rotación de la mejilla.
RECONSTRUCCIÓN DEL GLOBO OCULAR: PRÓTESIS
OCULARES: La pérdida del globo ocular puede ser debida
a traumatismos, infecciones y tumores y, en la actualidad, su
tratamiento más adecuado es la colocación de una
prótesis ocular. Cuando la pérdida no ha alcanzado
a los músculos encargados de los movimientos del ojo (enucleación)
es posible realizar una técnica cuyos resultados pueden
hacer difícil diferenciar cual de los dos es el ojo sano.
Esto se consigue mediante el relleno de la cavidad (cápsula
de Ténon) con una prótesis de metacrilato o bien
con un injerto dermograso (Fig. 12). Esta última
opción, preferida por nosotros, evitará los inconvenientes
de la prótesis interna, especialmente la posibilidad de
su extrusión. Sobre ésta superficie de apoyo, proporcionada
por la prótesis interna o por la dermis reepitelizada,
se coloca una segunda prótesis, también plana por
la parte posterior, fabricada en cerámica, y que, dependiendo
de la calidad artística de su manufactura, puede alcanzar
niveles increíbles de perfección, imitando los colores
y características del ojo normal. Si en condiciones
normales los ojos se mueven al mismo tiempo y en la misma dirección,
en el caso que nos referimos los músculos que persisten
también lo harán y, simultáneamente, provocarán
el desplazamiento de la prótesis de cerámica. Los
dos ojos se mueven, pero uno no ve.
RECONSTRUCCIÓN DE LAS CEJAS: La causa
más frecuente de la pérdida parcial o total de las
cejas son los traumatismos y las quemaduras. Las grandes pérdidas
pueden llegar a ocasionar importantes trastornos de la imagen
del sujeto con el consiguiente disturbio emocional.
Las alteraciones de su continuidad normalmente
se corrigen mediante la resección del tejido cicatricial
y la sutura en la posición correcta, mientras que las pérdidas
mayores requerirán injertos pilosos o colgajos en isla
de cuero cabelludo, colgajos de la ceja contralateral o tatuaje.
- TRATAMIENTO REPARADOR DE LAS SECUELAS EN LOS LABIOS
Las lesiones de los labios pueden afectar al
bermellón, a la piel, al músculo o a la mucosa y
la causa más frecuente es la resección tumoral seguida
por las quemaduras y los traumatismos.
Su reparación tiene que tener en cuenta
la importancia de la correcta movilidad (lenguaje y expresión
facial), de la apertura y cierre del esfínter oral (competencia
labial) y de las importantes implicaciones estéticas que
conlleva.
REPARACIÓN DEL BERMELLÓN: Si la
lesión afecta al bermellón esta puede ser resecada
directamente mediante una escisión elíptica colocando
la cicatriz en la misma dirección de los pliegues del bermellón,
es decir, perpendicular al labio. Cuando asciende hasta la piel
deberemos tatuar los puntos de referencia de la línea del
bermellón para facilitar su correcta sutura.
En los casos de grandes lesiones o afectación
de toda la mucosa será necesario recurrir a colgajos: de
mucosa locales, de avance bipediculados de mucosa del vestíbulo,
de mucosa y músculo (miomucoso) o de mucosa lingual.
RECONSTRUCCIÓN DE LOS LABIOS: Si la lesión
afecta a todo el espesor del labio en una proporción menor
de un tercio del labio la resección en cuña necesaria
para su tratamiento puede ser cerrada directamente. En defectos
mayores (Fig. 48) o en las reconstrucciones completas deberemos
recurrir, para la reconstrucción de la cobertura cutánea,
a la utilización de colgajos laterales de avance -facilitada
por la escisión de triángulos de Bürow- o a
un colgajo en escalera, mientras que para conformar el bermellón
emplearemos colgajos de mucosa.
 
 |
| Fig.48. Colgajo axial (arteria angular)
nasogeniano para la reconstrucción de la cobertura
cutánea del labio superior. |
Un colgajo especialmente diseñado para
la reconstrucción labial es el conocido colgajo de Abbé
(Fig. 49) que consiste en la rotación de un colgajo
pediculado -de todo el espesor labial y de forma triangular- traspasado
de un labio al otro. Este pedículo se secciona pasados
unos quince días, una vez se haya revascularizado el colgajo
en su nueva posición.


C |
| Fig.49. Colgajo de Abbé para
la corrección de una pérdida de espesor total
del labio superior. (A) Marcación del colgajo; (B)
Colgajo suturado en la zona receptora; (C): liberación
del pedículo y sutura. |
También son muy útiles los colgajos
nasolabiales de trasposición o en isla.
Para la reconstrucción de la piel pilosa
del bigote en el varón podemos emplear el colgajo de cuero
cabelludo (scalp), los colgajos cervicales o colgajos microvasculares
pilosos.
RECONSTRUCCION DE LA COMISURA: En los casos que
no existe una afectación en profundidad de las comisuras
se pueden realizar desbridamientos y cobertura con injertos, sin
embargo, cuando estas están implicadas la reconstrucción
es más compleja. Tanto el acortamiento del arco labial
como el cierre de las comisuras provoca disminución del
orificio oral (microstomía), alteración cuya resolución
puede obtenerse con un colgajo de Abbé, en el primer caso,
o mediante técnicas de reparación de la comisura
(comisuroplastia) en el segundo (Fig. 50). Estas amplían
la cavidad oral a expensas de la piel normal lateral y la utilización
de la mucosa subyacente.
 |
| Fig.50. Reconstrucción de microstomía
provocada por quemadura eléctrica mediante comisuroplastia
bilateral. |
- TRATAMIENTO REPARADOR DE LAS SECUELAS NASALES
Los defectos nasales pueden afectar a la cobertura
cutánea (piel y tejido celular subcutáneo), a la
musculatura, a la estructura ósteo-cartilaginosa o a la
mucosa y suelen ser provocados por traumatismos, quemaduras, resección
de tumores o infecciones.
DEFECTOS EN EL DORSO NASAL: la movilidad
de la piel en esta zona aumenta con la edad por lo que, en pacientes
mayores, los pequeños defectos podrán ser fácilmente
subsanados mediante la sutura directa o con colgajos locales.
En caso de cicatrices, estas serán resueltas mediante su
resección y sutura directa de la herida, con plastias en
Z o con un injerto cutáneo de piel total. Para los grandes
defectos es común el uso de los colgajos frontal, de mejilla
o nasolabiales.
DEFECTOS EN LA PUNTA NASAL: La punta de
la nariz posee una piel más gruesa y muy poco elástica
por lo que su reparación directa solo podrá realizarse
en los defectos menores, siendo con frecuencia utilizados los
injertos y colgajos locales. Para la reconstrucción del
borde de las narinas empleamos injerto del helix auricular. Para
recomponer la estructura de sostén utilizamos injertos
de cartílago, principalmente, de oreja o de hueso. En muchas
ocasiones también se deben combinar con colgajos locales
del labio superior o nasogenianos (Fig. 51).
|
| Fig.51. Colgajo nasogeniano para la
reconstrucción de la cobertura cutánea del ala
nasal. En este caso será necesario -en el mismo tiempo
quirúrgico- la aplicación de un injerto de piel
total para la formación del forro interno. |
RECONSTRUCCIÓN TOTAL DE LA NARIZ: En la
reconstrucción total de la nariz el colgajo de preferencia
es el medio-frontal, que se retira con una capa de hueso de la
calota craneana que servirá para mantener el dorso, y que
mediante la imbricación de sus bordes podemos reconstruir
la columela y las narinas. El forro interno, que hará las
veces de mucosa, puede ser obtenido mediante un injerto de piel.
Todo este procedimiento será facilitado por la expansión
tisular de la región frontal, en cuyo caso, la zona donante
se cierra con muy buenos resultados dejando que cicatrice por
segunda intención. La microcirugía es otra alternativa
para la reconstrucción nasal siendo el colgajo de antebrazo
el más utilizado.
- TRATAMIENTO REPARADOR DE LAS SECUELAS AURICULARES
Las causas más frecuentes de pérdida
auricular son las quemaduras, traumatismos y tumores. El grado
de la misma puede ser, leve (pérdida del hélix o
parte superior del pabellón auricular), moderada (pérdida
de la mitad superior de la oreja, antihélix y crura posterior),
o severa (cuando también afecta a la concha, con orificio
externo normal o estenosado).
Las pérdidas totales del pabellón
auricular pueden ser reconstruidas con cirugía o bien disimuladas
mediante la utilización de prótesis externas.
RECONSTRUCCIÓN AURICULAR PARCIAL: Las
reconstrucciones parciales tienen varias técnicas según
el área afectada. La lesión más frecuente
es el defecto en la rama del helix, reconstruyéndose con
un colgajo cutáneo elevado de la región postauricular
(Fig. 23) o bien mediante injertos de la oreja contralateral.
Si existe pérdida total del lóbulo se emplearán
colgajos cervicales y si presenta adherencias del lóbulo
auricular con la región cervical, estas podrán ser
tratadas con un colgajo de avance V-Y o Z-plastias.
RECONSTRUCCIÓN AURICULAR TOTAL: La reconstrucción
de oreja es un desafío por su complejidad y por las dificultades
técnicas que presenta y debe ser realizada en varios tiempos
quirúrgicos. La primera operación consiste en insertar,
debajo de la piel disponible en la zona de la oreja afectada,
un injerto de cartílago costal del mismo paciente tallado
con la forma de la estructura cartilaginosa de la oreja. Una vez
ha prendido el injerto elevamos el conjunto cartílago-piel
y cubrimos su parte posterior con otro injerto cutáneo.
Puede ser de mucha utilidad la expansión previa de la piel
que servirá de cobertura al cartílago así
como el empleo de un colgajo de fascia témporo-parietal
o la utilización de un colgajo libre de antebrazo.
El uso de prótesis auriculares estabilizadas
en la región témporomastoidea mediante implantes
osteointegrados de titanio queda restringido a situaciones en
las que sea imposible la reconstrucción del pabellón
auricular por intolerancia a la anestesia general, el rechazo
a múltiples técnicas quirúrgicas o la falta
de disposición de tejido por daño extenso.
ESTENOSIS DEL MEATO: Se produce por una cicatriz
contráctil. Su tratamiento quirúrgico es la escisión
de la cicatriz y la realización de su cobertura con un
injerto compuesto condrio-cutáneo o, en ocasiones, con
colgajos locales. Para evitar la estenosis se coloca un "molde"
en el canal auditivo durante meses.
- TRATAMIENTO DE LAS SECUELAS EN EL CUELLO
La alteración más frecuente en
el cuello es la retracción o brida cicatricial debida a
quemadura que provoca pérdida del ángulo mandibular,
cicatrices hipertróficas o queloides y, principalmente,
pérdida de la extensión cervical.
Para su tratamiento es necesario aportar piel
sana mediante injerto de piel total, colgajos microquirúrgicos
o expansores. Normalmente son necesarias múltiples intervenciones.
- TRATAMIENTO DE LAS SECUELAS DE LA PARÁLISIS FACIAL
La parálisis facial es una alteración
del nervio facial que ocasiona una perdida de la capacidad de
contracción de algunos músculos de la cara y conlleva
una sintomatología característica. Se reconoce fácilmente
por provocar en el lado afectado una atonía muscular y
en el lado sano una contracción exagerada lo que provoca
el aspecto de continua mueca que se exacerba cuando el paciente
se expresa. La parálisis facial distorsiona la expresión
de emociones (músculos de la mímica) y dificulta
la masticación, el hablar y el cierre de los ojos. A veces,
cuando es leve, el paciente puede aparecer normal en estado
de reposo pero al hablar, deglutir o manifestarse notaremos
como una parte de la cara no acompaña en el movimiento
a la otra, se hace perceptible y resulta en una situación
que amenaza con frecuencia el equilibrio psíquico y la
existencia económica y social del paciente.
Su origen suele ser traumático o tumoral,
si bien, puede aparecer como resultado de una viriasis, un hematoma,
una inflamación localizada en el trayecto del nervio o
sin una causa conocida (idiopático), siendo que, en estos
casos, normalmente desaparece con tratamiento el tratamiento médico
adecuado. También suelen producirla los accidentes con
fracturas de cráneo a nivel de la salida del nervio, los
cortes de la cara y del cuello, en las cirugías por tumores
de parótida, del oído o de la región estilo-mastoidea.
La parálisis facial tiene tratamientos
específicos dependiendo de cuál sea la causa que
la originó, la localización de la lesión
y el tiempo transcurrido hasta el momento de su tratamiento. Cuando
es debida a alteraciones de tipo inflamatorio suelen tener una
curación espontánea en 6 o 9 meses. Cuando la causa
fue la sección del nervio este puede ser resuturado
o bien realizado un injerto nervioso mediante técnicas
microquirúrgicas mientras que si se debe a comprensión
debida a fracturas o hematomas puede ser corregida mediante técnicas
descompresivas.
Cuando no se ha resuelto el problema en los seis
primeros meses, la parálisis facial se instaura como definitiva
e irreversible debido a las alteraciones degenerativas y a la
atrofia que sufren los músculos.
En estos casos tenemos opciones de tratamiento
encaminadas a paliar sus efectos y secuelas. Podemos comparar
las técnicas que describiremos a modelos mecánicos
mediante los cuales suplimos las deficiencias motoras por mecanismos
ingeniosos. Las intervenciones, por tanto, estarán relacionadas
con los diferentes órganos implicados como párpados,
boca, mejilla y frente.
Para tratar la incapacidad de cerrar por completo
los párpados (lagoftalmos) podremos utilizar, un colgajo
de músculo y aponeurosis temporal hasta la zona (mediante
su contracción cierra el ojo), la colocación de
unos hilos a modo de muelle que cierra el párpado superior
y contrarresta el efecto del músculo elevador (el cual
no está afectado por la parálisis) o la implantación
subcutánea en el párpado superior de una lámina
de oro cuyo peso hará que cierre el ojo.
La torsión de la boca aparece como efecto
de la normal tracción de los músculos del lado sano,
que ante la ausencia de una tensión antagónica por
parte de los otros músculos (lado enfermo) provoca un desequilibrio
y deformidad evidentes.
En caso de que esta tracción sea muy acentuada
puede disminuirse mediante la sección de algunas fibras
de los músculos del lado no paralizado (miotomía)
o, actualmente, aplicando localmente toxina botulínica
para paralizar temporalmente las fibras musculares que deseemos.
Si el ángulo de la boca del lado afectado
está caído e inmóvil podemos elevarlo y proporcionarle
cierta movilidad a través del traslado de porciones de
músculos funcionantes próximos o incluso trasportados
de otras partes.
La caída generalizada de la mitad de la
cara puede ser mejorada mediante la realización de un estiramiento
facial en el lado paralizado que mejorará el aspecto general.
Se han empleado también tiras de fascia, hilos o bandas
de materiales diversos para producir el mismo resultado, el de
aminorar las terribles secuelas que esta enfermedad deja.
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