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En
cirugía plástica el tipo de anestesia local corresponde aproximadamente
a un porcentaje que oscila entre los 50 y 70 por ciento de las intervenciones.
En realidad, la gran mayoría de las intervenciones podrían ser realizadas
simplemente con anestesia local o con anestesia local complementada con sedación,
lo que ocurre es que, debido a la larga duración de los procedimientos,
es mucho más cómodo para el paciente y para el cirujano el empleo
de la anestesia general.
El tipo de anestesia debe ser escogida teniendo en cuenta la extensión
y naturaleza del acto quirúrgico así como las condiciones del estado
general y psicológico del paciente.
Es de resaltar la máxima importancia que tiene el anestesista dentro
del equipo quirúrgico, así como la necesidad de que éste
conozca de cerca los procedimientos a realizar en cada intervención y esté
familiarizado con el cirujano.
El tipo de anestesia requerida para una intervención de cirugía
plástica se elige entre el cirujano, el anestesista y el paciente. El primero
indicara las posibilidades anestésicas que existen para la cirugía
solicitada, y expondrá el modo más correcto y seguro, tanto desde
su punto de vista como del anestesista, pues es importante que ambos se conozcan
y tengan criterios acordes. El paciente, dependiendo de sus preferencias y características
personales, podrá optar por lo que crea que más le conviene.
Pongamos un ejemplo representativo. Una cirugía de lifting (estiramiento
de la piel y de la musculatura del cuello y de la cara), con tratamiento de los
párpados y de las arrugas de la frente y del labio: en principio proponemos,
y normalmente lo realizamos, bajo anestesia local con sedación, puesto
que trabajamos sobre tejidos superficiales. Para evitar el sangrado y facilitar
el despegamiento utilizamos una infiltración de anestésico local
al que ponemos una mínima concentración de adrenalina. Estas concentraciones
apenas tienen repercusiones generales, especialmente cardíacas. Para evitar
el malestar que suponen los pinchazos de la infiltración, el, o la paciente
es sedada, es decir, con la utilización de ciertos fármacos se le
priva de la consciencia durante un tiempo mínimo. De la misma manera puede
dársele un analgésico potente para evitar la sensación dolorosa.
Una vez infiltrada la zona con dicha solución podemos disminuir tanto el
nivel de analgésicos como la sedación, pues el paciente ya no sentirá
dolor. El mismo tipo de infiltración se realiza tanto cuando se utiliza
una anestesia general como cuando es una local, lo único que varía
es la concentración del anestésico.
Si a veces proponemos anestesia general para realizar un lifting, es, para
evitar las molestias causadas por estar en la misma posición durante cuatro,
cinco, o seis horas, y no porque sienta dolor. Otra de las razones es que, cuando
han de ser anestesiadas amplias zonas, la cantidad de anestésico puede
alcanzar concentraciones próximas a las tóxicas. 
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