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La intervención

Con el paciente de decúbito prono y bajo anestesia epidural y sedación procedemos a la marcación de los puntos anatómicos de referencia, del bolsillo en el que colocaremos las prótesis, de la extensión del despegamiento supraponeurótico y de la incisión. Aunque durante unos años utilizamos la marcación de José M. Robles, que utiliza los límites del músculo piramidal para localizar la emergencia de los nervios ciáticos, actualmente preferimos la técnica XYZ de Raúl González que marca los límites del glúteo mayor.

09_progluexp1Fig. 1. Marcación de los límites para la colocación de prótesis glúteas a nivel intramuscular según la técnica XYZ de Raúl González (izquierda de la imagen), que tiene como referencia al músculo glúteo mayor. A la derecha de la imagen, línea que define el borde inferior del músculo piramidal, límite de seguridad del despegamiento submuscular según la técnica de José Robles.

Actualmente utilizamos una doble incisión vertical en el surco interglúteo, de 5 a 6 cm. de longitud, dejando una isla cutánea de aproximadamente 1 cm. de ancho que más tarde desepitelizaremos y nos servirá de fijación para la sutura de los bordes.

A través de dicha incisión procedemos al despegamiento supraaponeurótico (subcutáneo) lateralmente hasta una distancia de unos 8 o 9 cm. Procedemos, entonces, a la divulsión roma de las fibras musculares, tanto digitalmente como con la ayuda de unas palas especiales diseñadas a tal fin. Esta disección ha de hacerse de manera minuciosa, especialmente en su parte latero-externa para evitar la ruptura de fibras musculares distales que provocaría una herniación de la prótesis o permitirían que estas se manifestaran deformando el contorno de los glúteos. Una vez confeccionado el bolsillo procedemos al lavado de la cavidad y a la colocación del implante. Dejamos un dreno aspirativo en cada cavidad con salida lateralmente a la cicatriz; cerramos la aponeurosis muscular; aproximamos el tejido celular subcutáneo a la aponeurosis con puntos de sutura reabsorbible para evitar espacio muerto y disminuir las posibilidades de seroma y, finalmente, suturamos la piel. Si hemos decidido realizar liposucción y/o lipoinjerto lo hacemos por nuevas incisiones y al final de la colocación de los implantes. En último lugar colocamos un apósito con una gasa empapada en betadine, compresa en la zona sacra y vendaje oclusivo-compresivo con Tensoplast®. Damos tratamiento antibiótico, analgesia y miorrelajantes.

Es recomendable la utilización de una prenda elástica compresiva pero suave durante 15 días tras la operación. Los drenos los dejamos de 48 a 72 horas, dependiendo del grado de sangrado.

Aunque el paciente sale de quirófano en decúbito dorsal recomendamos que al llegar a la habitación se coloque en decúbito ventral o en posición de Fowler con cojines en la espalda y en la parte inferior de las nalgas para evitar presión y fricción en la zona. A partir de una semana permitimos dormir tanto boca arriba como boca abajo y sentarse suave y verticalmente sobre la zona media del sacro evitando, durante un mes y medio, sentarse lateralmente (encima de las prótesis) y realizar ejercicios fuertes. Colocamos una faja compresiva durante un mes. azul