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Historia de la reducción mamaria

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Caso extremo de hipertrofia mamaria que recibe el nombre de gigantomastia. En estas pacientes existe mayor riesgo de alteraciones en la integridad del complejo areola-pezón, es decir, de sufrimiento e incluso pérdida de los mismos.

La primera descripción quirúrgica de una mamoplastia de reducción fue hecha por Paulus Aegineta (625-690 d.c.) para la corrección quirúrgica del desarrollo exagerado de la glándula mamaria en un varón (ginecomastia). Los siguientes datos sobre cirugía de la mama los tenemos en el 1669 con Durston y es solo en 1854 cuando Velpeau plantea ciertas preocupaciones estéticas. A partir de ahí se multiplican las técnicas que, a pesar de su ingeniosidad, continuaban ocasionando problemas.

Las intervenciones quirúrgicas en aquellas épocas eran extremadamente peligrosas, no sólo por las infecciones y las dificultades anestésicas, sino también, en el caso concreto de la mama, por las frecuentes complicaciones que las acompañaban.

Son muchos los nombres que se asocian a la evolución de las técnicas quirúrgicas de reducción, sin embargo, actualmente las básicas se reducen a unos pocos: Biesenberger (1928), Strombeck (1960), Pitanguy (1961), etc. Estos consiguieron idear unas operaciones que disminuían al máximo las complicaciones, de manera que hoy día este tipo de intervenciones presentan gran margen de seguridad y la calidad de los resultados dependerá más del actor que del autor de la técnica.