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Patologías de los labios

1680_paginaPaciente que presenta secuela de fisura labial unilateral, ya operado anteriormente por otros cirujanos, en el que realizamos remodelación del labio, alineando el borde y revisión quirúrgica de las cicatrices (queiloplastia).

Las lesiones de los labios pueden ser de origen congénito o adquirido y pueden afectar al bermellón, a la piel, al músculo o a la mucosa de uno o ambos labios. Entre las alteraciones congénitas destacan las fisuras labiales completas o incompletas, uni o bilaterales, mientras que entre las causas de defectos adquiridos más frecuentes se encuentran las ocasionados por la resección tumoral seguida por las quemaduras y los traumatismos. Su reparación tiene que tener en cuenta la importancia de la correcta movilidad (lenguaje y expresión facial), de la apertura y cierre del esfínter oral (competencia labial) y de las importantes implicaciones estéticas que conlleva.

Reparación del bermellón

Si la lesión afecta al bermellón esta puede ser resecada directamente mediante una escisión elíptica colocando la cicatriz en la misma dirección de los pliegues del bermellón, es decir, perpendicular al labio. Cuando asciende hasta la piel deberemos tatuar los puntos de referencia de la línea del bermellón para facilitar su correcta sutura.

En los casos de grandes lesiones o afectación de toda la mucosa será necesario recurrir a colgajos: de mucosa locales, de avance bipediculados de mucosa del vestíbulo, de mucosa y músculo (miomucoso) o de mucosa lingual.

Reconstrucción de los labios

Si la lesión afecta a todo el espesor del labio en una proporción menor de un tercio del labio la resección en cuña necesaria para su tratamiento puede ser cerrada directamente. En defectos mayores o en las reconstrucciones completas deberemos recurrir, para la reconstrucción de la cobertura cutánea, a la utilización de colgajos laterales de avance -facilitada por la escisión de triángulos de Bürow-, o a un colgajo en escalera, mientras que para conformar el bermellón emplearemos colgajos de mucosa.

Un colgajo especialmente diseñado para la reconstrucción labial es el conocido colgajo de Abbé (véase la ilustración más abajo) que consiste en la rotación de un colgajo pediculado -de todo el espesor labial y de forma triangular- traspasado de un labio al otro. Este pedículo se secciona pasados unos quince días, una vez se haya revascularizado el colgajo en su nueva posición. También son muy útiles los colgajos nasolabiales de transposición o en isla.

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Colgajo de Abbé para la corrección de una pérdida de espesor total del labio superior. (A) Marcación del colgajo; (B) Colgajo suturado en la zona receptora; (C): liberación del pedículo y sutura.

Para la reconstrucción de la piel pilosa del bigote en el varón podemos emplear el colgajo de cuero cabelludo (scalp), los colgajos cervicales o colgajos microvasculares pilosos.

Reconstrucción de la comisura

En los casos que no existe una afectación en profundidad de las comisuras se pueden realizar desbridamientos y cobertura con injertos, sin embargo, cuando estas están implicadas la reconstrucción es más compleja. Tanto el acortamiento del arco labial como el cierre de las comisuras provoca disminución del orificio oral (microstomía), alteración cuya resolución puede obtenerse con un colgajo de Abbé, en el primer caso, o mediante técnicas de reparación de la comisura (comisuroplastia) en el segundo. Estas amplían la cavidad oral a expensas de la piel normal lateral y la utilización de la mucosa subyacente.