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Introducción

Las operaciones quirúrgicas en la cara probablemente se remonten a los orígenes del ser humano, según nos muestran las culturas prehistóricas que todavía habitan nuestro planeta: son cirugías las realizadas por estos pueblos cuando cortan y traspasan todos los tejidos en el labio o en el lóbulo de la oreja para colocar discos de diámetro cada vez mayor que distienden progresivamente estas partes del cuerpo.

Las primeras referencias escritas las encontramos en el papiro de Ebers (1500 a.C.) donde se relata que el trasplante de tejidos era practicado por los egipcios en el año 3500 a. C. Los Vedas, libros sagrados de la misma antigüedad, cuentan que tanto la técnica de los colgajos como la de los injertos ya era conocida en la India 2500 años a. C. Estas operaciones fueron empleadas para la reconstrucción de la nariz, oreja y labios, siendo costumbre en la India castigar a los prisioneros de guerra y delincuentes con la mutilación de la nariz o mediante lesiones faciales. La frecuencia de estos procedimientos hizo que se desarrollase un ingenioso método de reparar tal pérdida que, con algunas modificaciones, continúa utilizándose en nuestros días para la reconstrucción nasal.

La gran importancia de la cirugía facial se debe a que la cara, sede del lenguaje hablado y mímico (emocional), es la principal forma de reconocimiento y relación de los seres humanos.

Cuando observamos un rostro lo que más nos llama la atención es lo anormal, es decir, el desequilibrio, la falta de armonía de las partes, o bien, todo aquello que no sea norma, un tumor, una mancha o cualquier tipo de deformidad. Dichas alteraciones provocarán en el observador una reacción de alerta, prevención o repulsión de tal manera que el individuo que sufre alguna de estas anomalías percibirá el rechazo que ocasiona y tendrá, en mayor o menor grado, sentimientos de inseguridad, aislamiento social y trastornos emocionales.

Por tanto, las alteraciones que se produzcan en la cara pueden tener implicaciones muy graves para el paciente, tanto desde el punto de vista fisiológico como psicosocial.

Desde el punto de vista médico, en la cara se encuentran cuatro de los cinco órganos de los sentidos (vista, olfato, oído y gusto) y es la puerta de entrada de la respiración y de los alimentos.

Su importancia médica es tal y la patología quirúrgica tan amplia que de ella se ocupan, comparten, y a veces, disputan, un gran número de especialidades quirúrgicas: traumatología, cirugía plástica, cirugía maxilofacial, otorrinolaringología, oftalmología, dermatología, estomatología, cirugía general, cirugía pediátrica, neurocirugía, craneofacial, microcirugía y algunas otras.

No cabe duda que la implantación de servicios multidisciplinarios y la coordinación de las diversas especialidades han permitido la obtención de mejores resultados. azul