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Historia de la anestesia

11_historia“Por tanto el Señor Dios hizo caer en Adan un profundo sueño y, habiéndose dormido, tomo una de sus costillas e hinchió carne en su lugar.” Génesis (21, cap II).

Desde los tiempos más remotos el hombre ha buscado mitigar el dolor. La utilización de sustancias vegetales con propiedades anestésicas era de uso corriente en las civilizaciones más antiguas. Para la supresión del dolor eran usadas la raíz de mandrágora o de belladona, las hojas del cannabis, del opio o de coca y el alcohol, dependiendo de las diversas culturas.

Sin embargo, la primera anestesia quirúrgica fue descubierta por un dentista, Horacio Wells, en Hartford, Connecticut, en 1844. La sustancia utilizada fue el protóxido de azoe. Morton y J. Jakson utilizan el éter sulfúrico en 1846, y en la misma época, un estudiante de medicina, M. Furnell, descubre, accidentalmente, las propiedades anestésicas del cloroformo.

Con respecto a la anestesia local, es decir, la anestesia que se limita a sólo una zona determinada del cuerpo, los primeros datos de que disponemos nos refieren al 2000 a.de C. cuando asirios y egipcios utilizaban la compresión para disminuir localmente la sensibilidad al dolor. La misma técnica fue empleada por Ambrosio Paré a comienzos del siglo XVIII y por James Moore en 1748, con su célebre torniquete compresivo. Otro método para provocar anestesia en una zona fue el frío: hielo y nieve fueron utilizados por Bartholinus el el siglo XVII, mientras que Richarson en 1886 lo conseguía con el éter y Rottenstein lo hacía, en la misma época, con el cloruro de etilo. Otros productos utilizados con el mismo fin fueron el yoduro, cloruro, u oxido de metilo, el alcohol o la nieve carbónica. Por otra parte, en 1818, Francis, dentista de Filadelfia, hace uso de las corrientes galvánicas para conseguir los mismos efectos anestésicos, denominándolo narcotismo galvánico.

Con la invención de las jeringuillas hipodérmicas por el cirujano irlandés F. Rynd, en 1845 se abre otro camino a la anestesia, al poder introducir en el organismo drogas capaces de eliminar el dolor. Desde entonces, la complejidad de la ciencia anestésica ha superado con creces cualquier sueño de los cirujanos de la época y ha permitido intervenciones largas y complejas cada vez con más seguridad y control. azul