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Sufrimiento y prevención

Para evitar el sufrimiento o pérdida de los colgajos es necesario, principalmente, respetar la vascularización del pedículo. Este caso se corresponde con un colgajo de glabela para reconstruir la pérdida de tejido provocada por la resección de un tumor maligno localizado entre el canto del ojo y la nariz. Para evitar el sufrimiento o pérdida de los colgajos es necesario, principalmente, respetar la vascularización del pedículo. Este caso se corresponde con un colgajo de glabela para reconstruir la pérdida de tejido provocada por la resección de un tumor maligno localizado entre el canto del ojo y la nariz.

Lo más importante para quien realiza un colgajo es su sobrevivencia. Si durante la intervención o en el post-operatorio inmediato se comprueba que existen signos de isquemia todavía es posible evitar la necrosis.

Según la mayoría de los estudios, si la vascularización es deficiente, el colgajo se necrosará a no ser que aumente el flujo sanguíneo, que las células adquieran resistencia natural o que espontáneamente desaparezca el vasoespasmo entre las 24 y 36 horas posteriores. El vasoespasmo es consecuencia tanto del traumatismo de la operación como del factor neurogénico. La vasoconstricción causada por la actuación hiperadrenergica sobre la microcirculación o estado hiperadrenérgico postoperatorio dura aproximadamente 24 horas y es seguido por un período de relajación.

Cualquiera que sea la causa, la reducción del aporte sanguíneo al colgajo provocará isquemia. Ésta reduce la deformidad de los eritrocitos y disminuye la fluidez de la sangre, con lo que aumentará aún más la isquemia. La falta de oxígeno lleva a la salida de potasio (K) y entrada de Sodio (Na) en la célula con lo que se provoca la despolarización de la membrana y facilita la entrada de calcio (Ca). Éste incremento de calcio intracelular provoca un aumento del tono muscular y, en consecuencia, de la vasoconstricción.

La experiencia demuestra que cuando un colgajo presenta buena vascularización al salir del quirófano, la norma es que sobreviva, aunque también van a intervenir otros factores: Su diseño ha de ser planeado teniendo en cuenta la vascularización así como la presencia de cicatrices o lesiones que puedan alterarla. En los colgajos cuya vascularización no depende de una arteria directa cutánea o axial ha de ser considerada su longitud que tendrá que ser proporcionada con el tamaño de la base.

Ha de tenerse cuidado especial en aquellos paciente fumadores, en los portadores de hipertensión arterial (HTA), aterosclerosis, diabéticos, enfermedad de Buerger o tromboangeítis obliterante, en la enfermedad de Raynaud y en pacientes de edad, obesos o desnutridos.

Es muy importante la circulación venosa de retorno cuya obstrucción es causa frecuente de sufrimiento de los colgajos. La tensión, la torsión, el edema y los hematomas, incapaces de impedir la entrada a presión de sangre arterial, pueden obstruir la salida de drenaje venoso y originar trombosis venosa.

Por último, otros factores que pueden contribuir a la necrosis del colgajo son: el decúbito provocado por el apósito o por un dreno mal posicionado, la infección, especialmente por anaerobios, inyección local de adrenalina.

La necrosis del colgajo puede predecirse, por lo que la valoración de la circulación en los colgajos cutáneos nos permitirá una actuación inmediata sobre las causas que afectan al mismo y, en la gran mayoría de los casos, salvar el colgajo.

Aparte de otros métodos, hay una serie de fármacos que favorecen la la circulación en los colgajos, como los antagonistas del calcio (flunarizino o nimodipino), útiles en el bloqueo de las consecuencias negativas de la isquemia provocada por el aumento celular de calcio tanto en los vasos centrales como en los periféricos. Diversos vasodilatadores, bloqueadores adrenérgicos, histamina, nitratos, alopurinol, clorpromazina, trifosfato de adenosina y los “antirradicales libres” como desforoxamina y superóxido de dismutasa especialmente este último asociado a alopurinol.

La administración intravenosa de metilprednisolona durante la intervención o en el postoperatorio inmediato reduce considerablemente el edema, especialmente después de cirugía de cara y cuello.

La estimulación nerviosa eléctrica transcutánea determina un buen aporte sanguíneo local por bloqueo simpático con lo que se consigue una mejor cicatrización de las heridas. azul

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